Mi retrato

penabad57

Poeta veterano en el portal
Son tan reales sus líneas negras. Meandros de una piel
honda y oscura, trazos vivos sin la carne del misterio,
el alma en los ojos, ojos de candil, luz en su fondo,
carcoma del silencio en una lámina blanca. De frente
los músculos se retraen como flores-niña, pudorosas
tras el vértigo y los rayos que vierten la claridad. El lápiz,
carbón que perfila rostros imposibles, calla, cae, seduce
al papel con su grafito entregado. Son mis cabellos, mis cejas,
los pómulos, el labio, la nariz izada, los cóncavos oídos, el mentón
hirsuto, islas de mi ser, teselas que el pintor une en corrientes
de agua ancestral, en silogismos que atrapan la luz herida.
No es un óvalo mi perfil, hay rocas en su singladura,
bulevares que trazan cenefas de carmín sobre mi calavera.
Intuyo que la memoria existe en la impresión fugaz y no
en el perfume de los osarios. Guardaré mi retrato, su inocencia
y su desvaída edad, como si un índice dibujara en las cenizas
de mi tiempo la cicatriz que un día fui entre los horarios fósiles.
 
Última edición:
Son tan reales sus líneas negras. Meandros de una piel
honda y oscura, trazos vivos sin la carne del misterio,
el alma en los ojos, ojos de candil, luz en su fondo,
carcoma del silencio en una lámina blanca. De frente
los músculos se retraen como flores-niña, pudorosas
tras el vértigo y los rayos que vierten la claridad. El lápiz,
carbón que perfila rostros imposibles, calla, cae, seduce
al papel con su grafito entregado. Son mis cabellos, mis cejas,
los pómulos, el labio, la nariz izada, los cóncavos oídos, el mentón
hirsuto, islas de mi ser, teselas que el pintor une en corrientes
de agua ancestral, en silogismos que atrapan la luz herida.
No es un óvalo mi perfil, hay rocas en su singladura,
bulevares que trazan cenefas de carmín sobre mi calavera.
Intuyo que la memoria existe en la impresión fugaz y no
en el perfume de los osarios. Guardaré mi retrato, su inocencia
y su desvaída edad, como si un índice dibujara en las cenizas
de mi tiempo la cicatriz que un día fui entre los horarios fósiles.
Un retrato es un golpe de piel fosilizada, un calendario detenido en un preciso instante con heridas y arrugas que penetran el lienzo. Un retrato es el pensamiento del grafito, lo que piensa de nosotros cuando sueña en blanco. Gran poema, enhorabuena y saludos muy cordiales.
 
Mucho más que un tetimiento,
Es un pelar de cebollas donde en su desnudez encontramos su realidad y no contenemos las lagrimas.

Saludos estimada.

Geniales versos.
 
Son tan reales sus líneas negras. Meandros de una piel
honda y oscura, trazos vivos sin la carne del misterio,
el alma en los ojos, ojos de candil, luz en su fondo,
carcoma del silencio en una lámina blanca. De frente
los músculos se retraen como flores-niña, pudorosas
tras el vértigo y los rayos que vierten la claridad. El lápiz,
carbón que perfila rostros imposibles, calla, cae, seduce
al papel con su grafito entregado. Son mis cabellos, mis cejas,
los pómulos, el labio, la nariz izada, los cóncavos oídos, el mentón
hirsuto, islas de mi ser, teselas que el pintor une en corrientes
de agua ancestral, en silogismos que atrapan la luz herida.
No es un óvalo mi perfil, hay rocas en su singladura,
bulevares que trazan cenefas de carmín sobre mi calavera.
Intuyo que la memoria existe en la impresión fugaz y no
en el perfume de los osarios. Guardaré mi retrato, su inocencia
y su desvaída edad, como si un índice dibujara en las cenizas
de mi tiempo la cicatriz que un día fui entre los horarios fósiles.
Muchas gracias por seguir compartiendo, compañero Penabad. Te pude ver contemplando un retrato en sepia cual Hamlet hablando con su calavera. Es asombroso.
Va mi abrazo chingón.
 

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