Abortando los piojos de mi infancia

Pincoya76

Leyenda de mar.
Una vez me oriné debajo de la mesa del comedor de mi abuela, ese baño era lúgubre y a mi me daba miedo la oscuridad, y los ratones. ¡Yo nunca fuí la preferida de nadie!. Al fin y al cabo poco importaba...
En ese tiempo, la política y el regreso de la democracia importaba más.
A los cinco años jugaba a subirme al floripondio que estaba en mitad del patio de la casa de mis abuelos, me gustaba cortar los copíhues amarillos para hacer tortas de barro.
Mi abuela nunca me quiso porque creo, yo era la única nieta que destrozaba su jardín. Y en realidad solo queria las flores para decorar mis tortas. Por las tardes me sentaba en la vereda y miraba con angustia hacia la plaza. Esperaba que mi mamá terminara su turno en el hospital, pero a veces no llegaba y me iba a dormir sin su abrazo.
Dolía el olor a alquitrán y ausencias sobre todo cuando hacia calor. En el barrio en donde mi infancia esperaba al cometa Halley, habián niñas y niños de mi edad y otros mayores. Recuerdo a Valeria ella solo me prestaba su bicicleta con la condición que yo le lleve una bolsa de manzanas verdes, con un poco de sal. Yo obedecía y me iba al patio de mis abuelos a recojer las manzanas para poder disfrutar unas vueltas con la bicicleta de Valeria. Después aparecieron las muñequitas "Barby" como olvidar la primera vez que vi una.
Era la de Valeria, por supuesto nunca me la prestó. Pero yo tenía a Serafina una muñeca con cara de payasita que me regaló el viejito pascuero para una navidad. Los días a veces eran interninables, a mi edad no podía darme cuenta de muchas cosas, como ahora en que miro hacía atras y puedo abortar a los piojos de mi infancia con humildad
.
 
Bien, me gusta, me hace recordar cosas también, tengo ganas de escribir prosa, algo lindo como esto, capaz te copee;) algunas cositas, ya voy a ver . Besucotes bombona:cool:. pobres piojitos


Hola Gus, gracias por pasar por este foro, tan poco visitado y leido.Agradezco tu generosidad y tu tiempo compañero.

Dale anímate a prosa yo la verdad no acostumbro a prosear pero me bajó la melancolía estos días y nació este relato sobre mi infancia...El título es un poco la sanación y la expulsión de recuerdos que ya fueron pasado.


Un abrazo grandote para ti compañero de letras.
 
Una vez me oriné debajo de la mesa del comedor de mi abuela, ese baño era lúgubre y a mi me daba miedo la oscuridad, y los ratones. ¡Yo nunca fuí la preferida de nadie!. Al fin y al cabo poco importaba...
En ese tiempo, la política y el regreso de la democracia importaba más.
A los cinco años jugaba a subirme al floripondio que estaba en mitad del patio de la casa de mis abuelos, me gustaba cortar los copíhues amarillos para hacer tortas de barro.
Mi abuela nunca me quiso porque creo, yo era la única nieta que destrozaba su jardín. Y en realidad solo queria las flores para decorar mis tortas. Por las tardes me sentaba en la vereda y miraba con angustia hacia la plaza. Esperaba que mi mamá terminara su turno en el hospital, pero a veces no llegaba y me iba a dormir sin su abrazo.
Dolía el olor a alquitrán y ausencias sobre todo cuando hacia calor. En el barrio en donde mi infancia esperaba al cometa Halley, habián niñas y niños de mi edad y otros mayores. Recuerdo a Valeria ella solo me prestaba su bicicleta con la condición que yo le lleve una bolsa de manzanas verdes, con un poco de sal. Yo obedecía y me iba al patio de mis abuelos a recojer las manzanas para poder disfrutar unas vueltas con la bicicleta de Valeria. Después aparecieron las muñequitas "Barby" como olvidar la primera vez que vi una.
Era la de Valeria, por supuesto nunca me la prestó. Pero yo tenía a Serafina una muñeca con cara de payasita que me regaló el viejito pascuero para una navidad. Los días a veces eran interninables, a mi edad no podía darme cuenta de muchas cosas, como ahora en que miro hacía atras y puedo abortar a los piojos de mi infancia con humildad
.
Quién tenía bici tenía el poder así que el orgullo podía madurar más lento. Que te vean arrancando copihues ahora, a ver cómo te vá. Y el Halley fue un fiasco.
De la orina no opino:rolleyes:
Un beso, Naty.
 
Hola Gus, gracias por pasar por este foro, tan poco visitado y leido.Agradezco tu generosidad y tu tiempo compañero.

Dale anímate a prosa yo la verdad no acostumbro a prosear pero me bajó la melancolía estos días y nació este relato sobre mi infancia...El título es un poco la sanación y la expulsión de recuerdos que ya fueron pasado.


Un abrazo grandote para ti compañero de letras.
Claro que si linda. :cool:
 
Quién tenía bici tenía el poder así que el orgullo podía madurar más lento. Que te vean arrancando copihues ahora, a ver cómo te vá. Y el Halley fue un fiasco.
De la orina no opino:rolleyes:
Un beso, Naty.
Quién tenía bici tenía el poder así que el orgullo podía madurar más lento. Que te vean arrancando copihues ahora, a ver cómo te vá. Y el Halley fue un fiasco.
De la orina no opino:rolleyes:
Un beso, Naty.


Pero era malita esa niña...Si yo hubiera tenido bici en aquel tiempo la hubiera de seguro compartido con los pocos amigos que tenía incluida la Valeria poh, ahora los copihues eran de un floripondio no del Copíhue rojo me meten presa ahora jajaja... y bue el pipí ¿a que no te hiciste alguna vez cuando niño?.

Abrazote y gracias por venir amigo.

Feliz nochecita!!
 
Última edición:
Volver a esos días me pone la piel de gallina....dicen que tengo cara de niño bueno,
pero en realidad tú me superas...eras buena onda y amigable, yo, bien chuki...jajajja

Cuídate...espero este mejor tu familia.
Cariños desde acá a tu mágica isla.

Omar


Ohhhh pero qué bonita sorpresa Eban.

Andabas bastante perdido eh.

Tú si tienes cara de niño bueno y no solo eso.Eres bueno un ser noble y luminoso.
Y yo no te supero, eso es imposible jejeje.

Todo mejorando por aquí, gracias a Dios.
Besiabrazos con el cariño de siempre.
 
Una vez me oriné debajo de la mesa del comedor de mi abuela, ese baño era lúgubre y a mi me daba miedo la oscuridad, y los ratones. ¡Yo nunca fuí la preferida de nadie!. Al fin y al cabo poco importaba...
En ese tiempo, la política y el regreso de la democracia importaba más.
A los cinco años jugaba a subirme al floripondio que estaba en mitad del patio de la casa de mis abuelos, me gustaba cortar los copíhues amarillos para hacer tortas de barro.
Mi abuela nunca me quiso porque creo, yo era la única nieta que destrozaba su jardín. Y en realidad solo queria las flores para decorar mis tortas. Por las tardes me sentaba en la vereda y miraba con angustia hacia la plaza. Esperaba que mi mamá terminara su turno en el hospital, pero a veces no llegaba y me iba a dormir sin su abrazo.
Dolía el olor a alquitrán y ausencias sobre todo cuando hacia calor. En el barrio en donde mi infancia esperaba al cometa Halley, habián niñas y niños de mi edad y otros mayores. Recuerdo a Valeria ella solo me prestaba su bicicleta con la condición que yo le lleve una bolsa de manzanas verdes, con un poco de sal. Yo obedecía y me iba al patio de mis abuelos a recojer las manzanas para poder disfrutar unas vueltas con la bicicleta de Valeria. Después aparecieron las muñequitas "Barby" como olvidar la primera vez que vi una.
Era la de Valeria, por supuesto nunca me la prestó. Pero yo tenía a Serafina una muñeca con cara de payasita que me regaló el viejito pascuero para una navidad. Los días a veces eran interninables, a mi edad no podía darme cuenta de muchas cosas, como ahora en que miro hacía atras y puedo abortar a los piojos de mi infancia con humildad
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El de la prosa es un rincón perdido. Prácticamente no hay comentarios, pocas lecturas y soledad de quienes aquí escriben. Sin embargo es un rincón maravilloso donde podemos encontrar relatos de recuerdos que creímos enterrados, pero al hallarlos en otro, nos vienen los nuestros a la memoria.
Este, en concreto, está escrito desde una pequeña amargura, que el tiempo ha ido haciendo desaparecer, pero que todavía pone un poco de tristeza en el corazón. Es un gran escrito, lleno de humanidad, de esos sentimientos de rabia, menosprecio, ese ser un personaje de segunda que tantas veces marca una vida. Muy bien contado. Ha sido un grato encuentro.
Mis mejores deseos y un cordial saludo.
 
El de la prosa es un rincón perdido. Prácticamente no hay comentarios, pocas lecturas y soledad de quienes aquí escriben. Sin embargo es un rincón maravilloso donde podemos encontrar relatos de recuerdos que creímos enterrados, pero al hallarlos en otro, nos vienen los nuestros a la memoria.
Este, en concreto, está escrito desde una pequeña amargura, que el tiempo ha ido haciendo desaparecer, pero que todavía pone un poco de tristeza en el corazón. Es un gran escrito, lleno de humanidad, de esos sentimientos de rabia, menosprecio, ese ser un personaje de segunda que tantas veces marca una vida. Muy bien contado. Ha sido un grato encuentro.
Mis mejores deseos y un cordial saludo.


Es para caer en depresión maestro Luis, el que nadie o muy pocos nos visiten en este foro.


Agradezco y atesoro tu visita Luis, siempre amable y generoso.

Y si hay mucho de lo que has desmenusado aquí...Pero ya todo es parte del pasado .


Abrazos luminosos desde mi mar con afecto.

Felíz noche!!
 
Imposible mabortar tantos recuerdos hermosos de la infancia unos buenos y otros malos, pero fue divertido si haber pasado por esas edad, me encanta como lo describe amiga, a mi tambien me encantaba (y bueno aun) andar en la bici, las muñecas si, y jugar a la comidita jijijiji, no porfavor no aborte sus piojitos amiga. Bello poema me encanto leerlo. Un abrazo y un beso.
 

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