Quizas la primavera

María Baena

Miembro del Jurado
Miembro del equipo
Miembro del JURADO DE LA MUSA
Unas veces

mi alma se pone en pie

cuando mi cuerpo se cae,

otras,

me olvido de mi cuerpo

para que mi alma descanse

y los ojos lloran.



Las lagrimas ablandan las penas

y dan paso a luces claras,

a caricias húmedas,

a la siembra.



Brota entonces

una distinta fuerza;

se borran de mi cabeza

las viejas ideas

y aparecen asideros nuevos,

miradas sin palabras

y risas llenas de frescura.



Miro la playa

y sus olas disuelven mis temores.

la luna saca sus cuernos

con su brillo de plata

y el silencio dentro.



Mi terraza sigue esperando al sol

de lunares intensos

y toman mi lugar sobre la silla blanca.
 
Unas veces

mi alma se pone en pie

cuando mi cuerpo se cae,

otras,

me olvido de mi cuerpo

para que mi alma descanse

y los ojos lloran.



Las lagrimas ablandan las penas

y dan paso a luces claras,

a caricias húmedas,

a la siembra.



Brota entonces

una distinta fuerza;

se borran de mi cabeza

las viejas ideas

y aparecen asideros nuevos,

miradas sin palabras

y risas llenas de frescura.



Miro la playa

y sus olas disuelven mis temores.

la luna saca sus cuernos

con su brillo de plata

y el silencio dentro.



Mi terraza sigue esperando al sol

de lunares intensos

y toman mi lugar sobre la silla blanca.
Poema lleno de ave Fénix, que renace en cada uno de tus primorosos veros
Felicitaciones María
Un abrazo
 

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