Unas veces
mi alma se pone en pie
cuando mi cuerpo se cae,
otras,
me olvido de mi cuerpo
para que mi alma descanse
y los ojos lloran.
Las lagrimas ablandan las penas
y dan paso a luces claras,
a caricias húmedas,
a la siembra.
Brota entonces
una distinta fuerza;
se borran de mi cabeza
las viejas ideas
y aparecen asideros nuevos,
miradas sin palabras
y risas llenas de frescura.
Miro la playa
y sus olas disuelven mis temores.
la luna saca sus cuernos
con su brillo de plata
y el silencio dentro.
Mi terraza sigue esperando al sol
de lunares intensos
y toman mi lugar sobre la silla blanca.
mi alma se pone en pie
cuando mi cuerpo se cae,
otras,
me olvido de mi cuerpo
para que mi alma descanse
y los ojos lloran.
Las lagrimas ablandan las penas
y dan paso a luces claras,
a caricias húmedas,
a la siembra.
Brota entonces
una distinta fuerza;
se borran de mi cabeza
las viejas ideas
y aparecen asideros nuevos,
miradas sin palabras
y risas llenas de frescura.
Miro la playa
y sus olas disuelven mis temores.
la luna saca sus cuernos
con su brillo de plata
y el silencio dentro.
Mi terraza sigue esperando al sol
de lunares intensos
y toman mi lugar sobre la silla blanca.