Ni despierta ni dormida

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Ni despierta ni dormida
logré dejar de quererte
y sabiendo

que solo es sueño la vida,
aun conociendo mi suerte
voy durmiendo.



Yo guardo en una cajita
un collar de caracolas
y un poema.

Y entre gaviotas la cita
de un ir y venir de olas
sin dilema.

Que si miras los celajes,
que siempre estás en las nubes,
son reproches.

¿Qué sabes tú de mis viajes,
de nostalgias de querubes
en mis noches?

Apaciento mis dragones
y mi alma en soledad
se estremece.

Si domino mis pasiones
sé que tras la oscuridad,
amanece.












 
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Ni despierta ni dormida
logré dejar de quererte
y sabiendo,

que solo es sueño la vida,
aun conociendo mi suerte
voy durmiendo.



Yo guardo en una cajita
un collar de caracolas
y un poema.

Y entre gaviotas la cita
de un ir y venir de olas
sin dilema.

Que si miras los celajes,
que siempre estas en las nubes,
son reproches.

¿Qué sabes tú de mis viajes,
de nostalgias de querubes
en mis noches?

Apaciento mis dragones
y mi alma en soledad
se estremece.

Si domino mis pasiones
sé que tras la oscuridad
¡amanece!












Presa entre dos mundos con un sentimiento sin ninguna posibilidad de fuga. Un beso, Isabel.
 
Unas pulcras coplas manriqueñas, querida Isabel. La tercera me resulta oscura, aunque sospecho que esconde buena parte del mensaje (en su segundo verso te falta una tilde en «estás»). Eliminaría la coma después de «y sabiendo»: no se separa con coma al verbo de su complemento directo.

Hablas del querer como de una maldición, qué pena. ¿Qué comen tus dragones?

abrazo
Jorge

Ni despierta ni dormida
logré dejar de quererte
y sabiendo,

que solo es sueño la vida,
aun conociendo mi suerte
voy durmiendo.


¿
Yo guardo en una cajita
un collar de caracolas
y un poema.

Y entre gaviotas la cita
de un ir y venir de olas
sin dilema.

Que si miras los celajes,
que siempre estas en las nubes,
son reproches.

¿Qué sabes tú de mis viajes,
de nostalgias de querubes
en mis noches?

Apaciento mis dragones
y mi alma en soledad
se estremece.

Si domino mis pasiones
sé que tras la oscuridad,
amanece.












 
Unas pulcras coplas manriqueñas, querida Isabel. La tercera me resulta oscura, aunque sospecho que esconde buena parte del mensaje (en su segundo verso te falta una tilde en «estás»). Eliminaría la coma después de «y sabiendo»: no se separa con coma al verbo de su complemento directo.

Hablas del querer como de una maldición, qué pena. ¿Qué comen tus dragones?

abrazo
Jorge

Bueno, querido Jorge, gracias por eso de pulcras, todo un elogio.
La tercera oscura? si, puede ser. Pero hay reproches así, te lo aseguro. Mi maadre me los decía ya de niña: estás siempre en el aire... En realidad , en esa tercera estrofa, oscura, hay un deseo de luz, de música, de cielo, de dulzura que ya se anuncia en ese ir distraída "mirando los celajes".
" la coma después de «y sabiendo»: no se separa con coma al verbo de su complemento directo." ¿ves? en qué estaría yo pensando?
Hablas del querer como de una maldición, qué pena.
¡Que va! ¿Dónde lo dice?...se me habrá escapado.
¿Qué comen tus dragones?
Mis dragones? ufff de todo, no son nada milindres.


Bueno Jorge, gracias por tu simpático comentario, me has hecho sonreír y corregir.
Abrazo.
Isabel

 
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Ni despierta ni dormida
logré dejar de quererte
y sabiendo

que solo es sueño la vida,
aun conociendo mi suerte
voy durmiendo.



Yo guardo en una cajita
un collar de caracolas
y un poema.

Y entre gaviotas la cita
de un ir y venir de olas
sin dilema.

Que si miras los celajes,
que siempre estás en las nubes,
son reproches.

¿Qué sabes tú de mis viajes,
de nostalgias de querubes
en mis noches?

Apaciento mis dragones
y mi alma en soledad
se estremece.

Si domino mis pasiones
sé que tras la oscuridad,
amanece.













Bonitas coplas que reflejan una forma de ver la vida y sobre todo afrontarla, sí, la vida es sueño, por eso yo no quiero dejar nunca de soñar y por supuesto ni tampoco despertar.- Abrazo.
Miguel.
 
Bonitas coplas que reflejan una forma de ver la vida y sobre todo afrontarla, sí, la vida es sueño, por eso yo no quiero dejar nunca de soñar y por supuesto ni tampoco despertar.- Abrazo.
Miguel.

Hola, Miguel, así es, todo se inicia en el sueño, y al final, algo de eso se cumple de alguna manera. Hay un poema de Rosalía de Castro, esa extraordinaria poeta gallega, que a mi me prendió : Dicen que no hablan las plantas, ni las fuentes, ni los pájaros
Rosalía de Castro
Dicen que no hablan las plantas, ni las fuentes, ni los pájaros,
ni el onda con sus rumores, ni con su brillo los astros,
lo dicen, pero no es cierto, pues siempre cuando yo paso
de mí murmuran y exclaman:
Ahí va la loca soñando
con la eterna primavera de la vida y de los campos,
y ya bien pronto, bien pronto, tendrá los cabellos canos,
y ve temblando, aterida, que cubre la escarcha el prado.

-Hay canas en mi cabeza, hay en los prados escarcha,
mas yo prosigo soñando, pobre, incurable sonámbula,
con la eterna primavera de mi vida que se apaga
y la perenne frescura de los campos y las almas,
aunque los unos se agostan y aunque las otras se abrasan.

Astros y fuentes y flores, no murmuréis de mis sueños,
sin ellos, ¿cómo admiraros ni cómo vivir sin ellos?


Ay, Rosalía, de Castro, Sor Juana Inés de la Cruz, Alejandra Pizarnik, Emili Dickenson, Alfonsina, Julia Burgos, Violeta Parra, cuántas poetas soñadoras no volvieron jamás de sus sueños.

Gracias por detenerte aquí y dejar tu huella.
Abrazo.
Isabel



A
 
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Hola, Miguel, así es, todo se inicia en el sueño, y al final, algo de eso se cumple de alguna manera. Hay un poema de Rosalía de Castro, esa extraordinaria poeta gallega, que a mi me prendió : Dicen que no hablan las plantas, ni las fuentes, ni los pájaros
Rosalía de Castro
Dicen que no hablan las plantas, ni las fuentes, ni los pájaros,
ni el onda con sus rumores, ni con su brillo los astros,
lo dicen, pero no es cierto, pues siempre cuando yo paso
de mí murmuran y exclaman:
Ahí va la loca soñando
con la eterna primavera de la vida y de los campos,
y ya bien pronto, bien pronto, tendrá los cabellos canos,
y ve temblando, aterida, que cubre la escarcha el prado.

-Hay canas en mi cabeza, hay en los prados escarcha,
mas yo prosigo soñando, pobre, incurable sonámbula,
con la eterna primavera de mi vida que se apaga
y la perenne frescura de los campos y las almas,
aunque los unos se agostan y aunque las otras se abrasan.

Astros y fuentes y flores, no murmuréis de mis sueños,
sin ellos, ¿cómo admiraros ni cómo vivir sin ellos?


Ay, Rosalía, de Castro, Sor Juana Inés de la Cruz, Alejandra Pizarnik, Emili Dickenson, Alfonsina, Julia Burgos, Violeta Parra, cuántas poetas soñadoras no volvieron jamás de sus sueños.

Gracias por detenerte aquí y dejar tu huella.
Abrazo.
Isabel



A

Gracias a ti Isabel por esta aportación de mi admirada Rosalía de Castro, siempre con actitud soñadora, por que toda la vida es sueño y el sueño vida es.- Abrazo.
Miguel.
 
Ni despierta ni dormida
logré dejar de quererte
y sabiendo

que solo es sueño la vida,
aun conociendo mi suerte
voy durmiendo.



Yo guardo en una cajita
un collar de caracolas
y un poema.

Y entre gaviotas la cita
de un ir y venir de olas
sin dilema.

Que si miras los celajes,
que siempre estás en las nubes,
son reproches.

¿Qué sabes tú de mis viajes,
de nostalgias de querubes
en mis noches?

Apaciento mis dragones
y mi alma en soledad
se estremece.

Si domino mis pasiones
sé que tras la oscuridad,
amanece.












Precioso poema en estrofas de Manrique y las tuyas sobresalen igualmente, pues están llenas de belleza. Un abrazo.
Miguel
 
Ni despierta ni dormida
logré dejar de quererte
y sabiendo

que solo es sueño la vida,
aun conociendo mi suerte
voy durmiendo.



Yo guardo en una cajita
un collar de caracolas
y un poema.

Y entre gaviotas la cita
de un ir y venir de olas
sin dilema.

Que si miras los celajes,
que siempre estás en las nubes,
son reproches.

¿Qué sabes tú de mis viajes,
de nostalgias de querubes
en mis noches?

Apaciento mis dragones
y mi alma en soledad
se estremece.

Si domino mis pasiones
sé que tras la oscuridad,
amanece.












Hermosas coplas de quien se encuentra en duermevela y transita así por los mundos del sueño en paisajes reales. Versos delicados, dulces, con ese sabor de cantar que nace del corazón y ansía volver a él.
Un placer visitar estas letras. Reciba mi más cordial saludo.
 
Hermosas coplas de quien se encuentra en duermevela y transita así por los mundos del sueño en paisajes reales. Versos delicados, dulces, con ese sabor de cantar que nace del corazón y ansía volver a él.
Un placer visitar estas letras. Reciba mi más cordial saludo.

Hola, Luis, gracias ante nada por tu tiempo, por detenerte a leer, y por tu generosa huella.
Si, el mismo corazón que canta en una estrofa, pude llorar en la siguiente, la luz y la sombra, pero siempre gana la luz.
Mi más cordial saludo.
Isabel
 
No digas eso porque los que verdaderamente saben también están leyendo :)
Otro beso.
Decía yo, por qué está impar mi numero de comentarios, a quien deje de responder?...

Hay gente que verdaderamente sabe masque tú y que estén leyendo? ...¿dónde?
Gracias, siempre me sacas una sonrisa.
beso, Sergio
 
Última edición:
Ni despierta ni dormida
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y sabiendo

que solo es sueño la vida,
aun conociendo mi suerte
voy durmiendo.



Yo guardo en una cajita
un collar de caracolas
y un poema.

Y entre gaviotas la cita
de un ir y venir de olas
sin dilema.

Que si miras los celajes,
que siempre estás en las nubes,
son reproches.

¿Qué sabes tú de mis viajes,
de nostalgias de querubes
en mis noches?

Apaciento mis dragones
y mi alma en soledad
se estremece.

Si domino mis pasiones
sé que tras la oscuridad,
amanece.












Amanece cada día
y los quereres despiertan
los recuerdos.
Cada noche una estadía
y si los sueños no aciertan,
desacuerdos.

Qué estupendo poema, de apaciguar amaneceres y reafirmarse en el sentir.
Un abrazote, Isabel, y encantado de leerte.
 
Ni despierta ni dormida
logré dejar de quererte
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que solo es sueño la vida,
aun conociendo mi suerte
voy durmiendo.



Yo guardo en una cajita
un collar de caracolas
y un poema.

Y entre gaviotas la cita
de un ir y venir de olas
sin dilema.

Que si miras los celajes,
que siempre estás en las nubes,
son reproches.

¿Qué sabes tú de mis viajes,
de nostalgias de querubes
en mis noches?

Apaciento mis dragones
y mi alma en soledad
se estremece.

Si domino mis pasiones
sé que tras la oscuridad,
amanece.












Los amores del recuerdo, que con el tiempo se hacen bellos como tu poesía.
Un gusto pasearme por tu sentir estimada Isabel.
Saludos y afectos
 
Amanece cada día
y los quereres despiertan
los recuerdos.
Cada noche una estadía
y si los sueños no aciertan,
desacuerdos.

Qué estupendo poema, de apaciguar amaneceres y reafirmarse en el sentir.
Un abrazote, Isabel, y encantado de leerte.

Alonso, ¿sabes? despiertas en mi, esas nostalgias de los tiempos de la tenson, qué hermosos tiempos en que sacábamos jugo a
un tema, dándoles mil vueltas. Ah, yo y mis nostalgias, eso de ¡cualquier tiempo pasado fue mejor!

Amanece cada día
y los quereres despiertan
los recuerdos.
Cada noche una estadía
y si los sueños no aciertan,
desacuerdos.

¡Qué cosas escribes Alonso! gracias.


Un abrazo , fuerte
Isabel
 
Ni despierta ni dormida
logré dejar de quererte
y sabiendo

que solo es sueño la vida,
aun conociendo mi suerte
voy durmiendo.


Tal vez, entonces, el duermevela sea el mejor acomodo para una resignación que se me antoja gratuita.
Tú misma lo rematas en ese sencillo pero elocuente aforismo: tras la oscuridad, amanece.
Bueno, menos en Laponia.
Pocas manriqueñas he visto por aquí.

Siempre un placer leerte, Isabel. Un abrazo.
 
Ni despierta ni dormida
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y sabiendo

que solo es sueño la vida,
aun conociendo mi suerte
voy durmiendo.



Yo guardo en una cajita
un collar de caracolas
y un poema.

Y entre gaviotas la cita
de un ir y venir de olas
sin dilema.

Que si miras los celajes,
que siempre estás en las nubes,
son reproches.

¿Qué sabes tú de mis viajes,
de nostalgias de querubes
en mis noches?

Apaciento mis dragones
y mi alma en soledad
se estremece.

Si domino mis pasiones
sé que tras la oscuridad,
amanece.












Precioso !!!
Saludos.
 
Tal vez, entonces, el duermevela sea el mejor acomodo para una resignación que se me antoja gratuita.
Tú misma lo rematas en ese sencillo pero elocuente aforismo: tras la oscuridad, amanece.
Bueno, menos en Laponia.
Pocas manriqueñas he visto por aquí.

Siempre un placer leerte, Isabel. Un abrazo.

Querido Vicente, si, creo que últimamente ando en un total duerme velas, y si gratuita...
Tras la oscuridad, amanece siempre y Laponia queda tan lejos.¿no?
Creo much0 de esa esperanza en plumas de la que habla Emily Dickenson.
Y para mi lo es que leas con esa atención, que me dejes la huella de tu afecto.
Isabel
 
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