Hola, Miguel, así es, todo se inicia en el sueño, y al final, algo de eso se cumple de alguna manera. Hay un poema de Rosalía de Castro, esa extraordinaria poeta gallega, que a mi me prendió : Dicen que no hablan las plantas, ni las fuentes, ni los pájaros
Rosalía de Castro
Dicen que no hablan las plantas, ni las fuentes, ni los pájaros,
ni el onda con sus rumores, ni con su brillo los astros,
lo dicen, pero no es cierto, pues siempre cuando yo paso
de mí murmuran y exclaman:
Ahí va la loca soñando
con la eterna primavera de la vida y de los campos,
y ya bien pronto, bien pronto, tendrá los cabellos canos,
y ve temblando, aterida, que cubre la escarcha el prado.
-Hay canas en mi cabeza, hay en los prados escarcha,
mas yo prosigo soñando, pobre, incurable sonámbula,
con la eterna primavera de mi vida que se apaga
y la perenne frescura de los campos y las almas,
aunque los unos se agostan y aunque las otras se abrasan.
Astros y fuentes y flores, no murmuréis de mis sueños,
sin ellos, ¿cómo admiraros ni cómo vivir sin ellos?
Ay, Rosalía, de Castro, Sor Juana Inés de la Cruz, Alejandra Pizarnik, Emili Dickenson, Alfonsina, Julia Burgos, Violeta Parra, cuántas poetas soñadoras no volvieron jamás de sus sueños.
Gracias por detenerte aquí y dejar tu huella.
Abrazo.
Isabel
A