Últimos vuelos

Chema Ysmer

Poeta que considera el portal su segunda casa
Como ese negro desprendido de la noche al llegar el alba

que ama a la última estrella que brilla en el cielo,

como el serrín que llora en la madera

a la lágrima verde que fue su estandarte,

como el nido de la golondrina aún caliente

que se queda sin plumas que le hagan cosquillas

y rellenen los huecos.

¿Cómo poder conservar el calor

en la paredes vacías de mi cuarto,

si te marchas?

Como lluvia encogida en el paraguas

que no toca el suelo para besar la tierra,

como calcetín que pierde los argumentos

para encontrar la pareja entre tanto bullicio

y duerme apartado en un rincón del armario,

como tabla de surf

sin ola que le aplauda las destrezas

y alas sin viento y teclas sin piano

y aulas sin sumas, sin restas, sin productos,

como lápiz sin labios…

Así, frágil la esperanza

se desprende a veces

de los últimos vuelos

y regresa.




















 
Última edición:
Como lluvia encogida en el paraguas

que no toca el suelo para besar la tierra,

La partida del ser amado duele no importa por cuanto tiempo sea; años, meses, días o horas no importa la ausencia y el vacío es el mismo. Y sí se ve como una gota en el paraguas que desea besar la tierra, pero teme a dar el salto. MARAVILLOSO poema, simplemente maravilloso y te diré como me ha dicho nuestro querido Martín, no me gusta que escribas triste, pero no lo puedo evitar me rete-gusta...ja ja ja ja ja No sé si hay que sufrir un poquito para que salgan poemas con esta belleza, no deseo causarte dolor, pero deja que lo haga tan siquiera para disfrutar de tus poemas melancólicos porque me quiebran el ego y mi orgullo simplemente me quiebran.

Besos con un poco de sal ya lo más duro pasó.
 
Última edición:
La partida del ser amado duele no importa por cuanto tiempo sea; años, meses, días o horas no importa la ausencia y el vacío es el mismo. Y sí se ve como una gota en el paraguas que desea besar la tierra, pero teme a dar el salto. MARAVILLOSO poema, simplemente maravilloso y te diré como me ha dicho nuestro querido Martín, no me gusta que escribas triste, pero no lo puedo evitar me rete-gusta...ja ja ja ja ja No sé si hay que sufrir un poquito para que salgan poemas con esta belleza, no deseo causarte dolor, pero deja que lo haga tan siquiera para disfrutar de tus poemas melancólicos porque me quiebran el ego y mi orgullo simplemente me quiebran.

Besos con un poco de sal ya lo más duro pasó.
Pues si te quiebras aunque sólo sea un poco yo sabré recomponerte con un pegamento especial que llevo dentro de mi. Jajaja, esto último puede parecer un poco subido de tono, sobre todo si tienes la mente un tanto calenturienta como espero que así sea.
Besos y siempre más.
 
Como ese negro desprendido de la noche al llegar el alba

que ama a la última estrella que brilla en el cielo,

como el serrín que llora en la madera

a la lágrima verde que fue su estandarte,

como el nido de la golondrina aún caliente

que se queda sin plumas que le hagan cosquillas

y rellenen los huecos.

¿Cómo poder conservar el calor

en la paredes vacías de mi cuarto,

si te marchas?

Como lluvia encogida en el paraguas

que no toca el suelo para besar la tierra,

como calcetín que pierde los argumentos

para encontrar la pareja entre tanto bullicio

y duerme apartado en un rincón del armario,

como tabla de surf

sin ola que le aplauda las destrezas

y alas sin viento y teclas sin piano

y aulas sin sumas, sin restas, sin productos,

como lápiz sin labios…

Así, frágil la esperanza

se desprende a veces

de los últimos vuelos

y regresa.




















Una cascada de poéticas imágenes,
Como ese negro desprendido de la noche al llegar el alba

que ama a la última estrella que brilla en el cielo,

como el serrín que llora en la madera

a la lágrima verde que fue su estandarte,

como el nido de la golondrina aún caliente

que se queda sin plumas que le hagan cosquillas

y rellenen los huecos.

¿Cómo poder conservar el calor

en la paredes vacías de mi cuarto,

si te marchas?

Como lluvia encogida en el paraguas

que no toca el suelo para besar la tierra,

como calcetín que pierde los argumentos

para encontrar la pareja entre tanto bullicio

y duerme apartado en un rincón del armario,

como tabla de surf

sin ola que le aplauda las destrezas

y alas sin viento y teclas sin piano

y aulas sin sumas, sin restas, sin productos,

como lápiz sin labios…

Así, frágil la esperanza

se desprende a veces

de los últimos vuelos

y regresa.




















Un breviario de imágenes bordadas de poesía.
Un abrazo.
 
Versos que hablan de soledad, angustia y nostalgia, con excelentes imágenes y broche de oro en su cierre. Vaya mi felicitación y saludo para usted.
 
Como ese negro desprendido de la noche al llegar el alba

que ama a la última estrella que brilla en el cielo,

como el serrín que llora en la madera

a la lágrima verde que fue su estandarte,

como el nido de la golondrina aún caliente

que se queda sin plumas que le hagan cosquillas

y rellenen los huecos.

¿Cómo poder conservar el calor

en la paredes vacías de mi cuarto,

si te marchas?

Como lluvia encogida en el paraguas

que no toca el suelo para besar la tierra,

como calcetín que pierde los argumentos

para encontrar la pareja entre tanto bullicio

y duerme apartado en un rincón del armario,

como tabla de surf

sin ola que le aplauda las destrezas

y alas sin viento y teclas sin piano

y aulas sin sumas, sin restas, sin productos,

como lápiz sin labios…

Así, frágil la esperanza

se desprende a veces

de los últimos vuelos

y regresa.




















Buscar en ese vacio donde la nostalgia y el fragor de los recuerdos van
dejando como un contraluz de traviesas sennsaciones. esta bien, más cuando
la invitacion a lo solemne deja ese respiro de solemne esperanza.
excelente. saludos de luzyabsent
 
Como ese negro desprendido de la noche al llegar el alba

que ama a la última estrella que brilla en el cielo,

Debe regresar la esperanza , debe regresar a la calma todo aquello que se fue . Todo como una ola del mar tarde o temprano te regresará la fé que se fue.

como el serrín que llora en la madera

a la lágrima verde que fue su estandarte,

como el nido de la golondrina aún caliente

que se queda sin plumas que le hagan cosquillas

y rellenen los huecos.

¿Cómo poder conservar el calor

en la paredes vacías de mi cuarto,

si te marchas?

Como lluvia encogida en el paraguas

que no toca el suelo para besar la tierra,

como calcetín que pierde los argumentos

para encontrar la pareja entre tanto bullicio

y duerme apartado en un rincón del armario,

como tabla de surf

sin ola que le aplauda las destrezas

y alas sin viento y teclas sin piano

y aulas sin sumas, sin restas, sin productos,

como lápiz sin labios…

Así, frágil la esperanza

se desprende a veces

de los últimos vuelos

y regresa.




















 

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