gonzaleja
Poeta asiduo al portal
De tu boca de fresa, que la anidan jilgueros,
cuelgo cálida jaula desde el alba al ocaso;
del ocaso hasta el alba, con la luna y luceros,
con el trino al compás con que yo me acompaso.
Melodiosos y dulces, voy dejando te quieros,
muchos besos libertos, -no pecara de escaso-;
carantoñas y mimos, caudalosos regueros
diariamente te dejo, donde quiera que paso.
Voy dejando una estela donde quiera que piso,
donde puedan mirarse, cristalinos, tus ojos,
junto a mí, en mi costado, donde yo los preciso.
Para así cortejarte, provocarte sonrojos,
y arrullarte atrevido, sin pedirte permiso,
con jilgueros, canarios y también petirrojos.
cuelgo cálida jaula desde el alba al ocaso;
del ocaso hasta el alba, con la luna y luceros,
con el trino al compás con que yo me acompaso.
Melodiosos y dulces, voy dejando te quieros,
muchos besos libertos, -no pecara de escaso-;
carantoñas y mimos, caudalosos regueros
diariamente te dejo, donde quiera que paso.
Voy dejando una estela donde quiera que piso,
donde puedan mirarse, cristalinos, tus ojos,
junto a mí, en mi costado, donde yo los preciso.
Para así cortejarte, provocarte sonrojos,
y arrullarte atrevido, sin pedirte permiso,
con jilgueros, canarios y también petirrojos.
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