Ayer dolor,
hoy alegría.
Se llenan de sueños los días,
sueños incompleto,
pero preñados de ilusión.
Resbalo por la pendiente de los anhelos,
¡es tanta la dicha!
que se me acelera el corazón
como si fuera cayendo
por una inmensa calesita.
Me asaltan proyectos nuevos
atados a mi esperanza,
y siempre sin fin encadenados.
Los días fluyen
y las sombras son de color azul,
la luz entra impetuosa a veces,
y otras,
tamizada por la lluvia o la tarde,
pero entra incansable
por cada poro de mi piel.
Se posa en mi cara
y por la boca sale
poniendo una sonrisa.
Son suaves y vertiginosas
los horas de mi vida.
Los atrapo y trato de abrazarlos,
pero son como agua deliciosa
que cuando la tomo en mis manos,
un sorbo es para mi
y otro, rocía la tierra
besándola despacio.
hoy alegría.
Se llenan de sueños los días,
sueños incompleto,
pero preñados de ilusión.
Resbalo por la pendiente de los anhelos,
¡es tanta la dicha!
que se me acelera el corazón
como si fuera cayendo
por una inmensa calesita.
Me asaltan proyectos nuevos
atados a mi esperanza,
y siempre sin fin encadenados.
Los días fluyen
y las sombras son de color azul,
la luz entra impetuosa a veces,
y otras,
tamizada por la lluvia o la tarde,
pero entra incansable
por cada poro de mi piel.
Se posa en mi cara
y por la boca sale
poniendo una sonrisa.
Son suaves y vertiginosas
los horas de mi vida.
Los atrapo y trato de abrazarlos,
pero son como agua deliciosa
que cuando la tomo en mis manos,
un sorbo es para mi
y otro, rocía la tierra
besándola despacio.