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Como un seísmo...

Jorge Salvador

Poeta adicto al portal
La noche suele hacer su residencia
en una habitación de tu latido
donde arden las moléculas del ruido
y el tiempo, en permanente convergencia.

Sin meta ni lugar de procedencia,
yo habito en un jirón de tu vestido
donde hace las maletas el olvido
y el alma busca a ciegas la conciencia.

Saltando por tu piel, mis emociones
se van abriendo paso como grietas
que acaban engullendo a los aviones.

Después la oscuridad, como un seísmo,
derriba las estrellas, los planetas,
y hasta mi facultad de ser yo mismo…
 
Última edición:
La noche suele hacer su residencia
en una habitación de tu latido
donde arden las moléculas del ruido
y el tiempo, en permanente convergencia.

Sin meta ni lugar de procedencia,
yo habito en un jirón de tu vestido
donde hace las maletas el olvido
y el alma busca a ciegas la conciencia.

Saltando por tu piel, mis emociones
se van abriendo paso como grietas
que acaban engullendo a los aviones.

Después la oscuridad, como un seísmo,
derriba las estrellas, los planetas,
y hasta mi facultad de ser yo mismo…
Es todo un agrado leerte.
Un abrazo, Jorge.
 
La noche suele hacer su residencia
en una habitación de tu latido
donde arden las moléculas del ruido
y el tiempo, en permanente convergencia.

Sin meta ni lugar de procedencia,
yo habito en un jirón de tu vestido
donde hace las maletas el olvido
y el alma busca a ciegas la conciencia.

Saltando por tu piel, mis emociones
se van abriendo paso como grietas
que acaban engullendo a los aviones.

Después la oscuridad, como un seísmo,
derriba las estrellas, los planetas,
y hasta mi facultad de ser yo mismo…
Después de la primera lectura, tuve que mirar de nuevo la autoría, para asegurarme que era tuya.
No te conocía en estos registros, creo que tienes bastante que decir y hacer en ese sentido.
Existencialismo, reflexión, lo mismo da, la cuestión es escribirle a todo, y bien, tal y como lo haces.
Te felicito, últimamente hay muy pocos escritos que me agraden, este no es el caso.

Que no decaiga.
 
Después de la primera lectura, tuve que mirar de nuevo la autoría, para asegurarme que era tuya.
No te conocía en estos registros, creo que tienes bastante que decir y hacer en ese sentido.
Existencialismo, reflexión, lo mismo da, la cuestión es escribirle a todo, y bien, tal y como lo haces.
Te felicito, últimamente hay muy pocos escritos que me agraden, este no es el caso.

Que no decaiga.
Es un poema viejo, de mis años románticos, ahora creo que sería incapaz de volver a incursionar en estos registros. No me extraña que te haya sorprendido, yo mismo me sorprendo cuando, de vez en cuando, echo la vista atrás y me encuentro estas cosas.
Gracias, amigo, tú siempre tan magnánimo en tus apreciaciones con mis tontás
 
Última edición:
Es un poema viejo, de mis años románticos, ahora creo que sería incapaz de volver a incursionar en estos registros. No me extraña que te haya sorprendido, yo mismo me sorprendo cuando, de vez en cuando, echo la vista atrás y me encuentro estas cosas.
Gracias, amigo, tú siempre tan magnánimo en tus apreciaciones con mis tontás
Ojalá estuviera esto lleno de tontás como esta.
 
La noche suele hacer su residencia
en una habitación de tu latido
donde arden las moléculas del ruido
y el tiempo, en permanente convergencia.

Sin meta ni lugar de procedencia,
yo habito en un jirón de tu vestido
donde hace las maletas el olvido
y el alma busca a ciegas la conciencia.

Saltando por tu piel, mis emociones
se van abriendo paso como grietas
que acaban engullendo a los aviones.

Después la oscuridad, como un seísmo,
derriba las estrellas, los planetas,
y hasta mi facultad de ser yo mismo…
Me gusta leerte, Jorge. Buenísimo, pero… qué final!
Abrazo.
 
Me gusta en su totalidad. Fluye con gran soltura, y los simbolismos nada exageran y todo lo dicen con firmeza. Un placer de lectura ha sido.
Mis saludos cordiales.
Gus

La noche suele hacer su residencia
en una habitación de tu latido
donde arden las moléculas del ruido
y el tiempo, en permanente convergencia.

Sin meta ni lugar de procedencia,
yo habito en un jirón de tu vestido
donde hace las maletas el olvido
y el alma busca a ciegas la conciencia.

Saltando por tu piel, mis emociones
se van abriendo paso como grietas
que acaban engullendo a los aviones.

Después la oscuridad, como un seísmo,
derriba las estrellas, los planetas,
y hasta mi facultad de ser yo mismo…
 

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