Cecilya
Cecy
Sigo teniendo las manos impregnadas de esencias
lavandas y romero del jardín
y en cada caricia que te doy, en cada roce cuidadosamente pergeñado
busco hacer que los instantes persistan, que floten
igual que esos aromas de hierbas que todavía reflejan la memoria de los tiempos del bosque;
y sé que llueve afuera
que el invierno de agosto anda de cacería y el viento proclama su concierto más feroz,
y sé de tantos, tantos postulados que amenazan con irrumpir
como un trueno que hace vibrar los cristales
como esos ruidos que extraviaron toda esperanza de convertirse en nota musical…
Yo sigo guardando en mis oídos el suave aliento de tus adjetivos dulces
la maravilla del hombre fuerte que sonríe como niño
que no le teme a la ternura en las palabras,
emociona tu manera de mirar los girasoles en mi delantal
esos amarillos que auguran primaveras
que me identifican como lo que realmente soy
de flores y de pan
tu compañera.
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