El Trancao

Camy

Camelia Miranda
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Ahí viene Don Juan,
con su cuatro debajo el brazo,
el acento cruzao y las manos sedientas.
Y mírelo pues,
erguida la estampa y la nariz respingada.
Ahí va, buscando a su compadre Teodoro,
el del contrabajo y su risa de mil andares.
El zaguán no está lejos y aún falta Luisa,
y ellos de solo mirarse, se entienden de maravillas.

¿Qué se traerán estos dos?
Si el piano de la comadre
pesa más que un matrimonio obligao!
Y es que mientan por allí que ella toca como agua de río,
que hasta una anaconda ha encantado
y su pianola no deja ni para chismear con Doña Lola.

Allí van, bajo el sol que los mira,
con su trancao en mente
y la comadrita,
la clave para desenmarañarlo.

Aprietan el paso por la alameda
bajo la pícara mirada cómplice;
Don Juan en las caderas
y Don Teodoro en las piernas,
¡mi madre! si Doña Luisa los viera.
Ella sólo los espera,
mientras calienta
sus manos sobre las teclas,
¡que viajan como la candela!
en ese merengue de vacíos sordos
y con mucha cadencia.

El ocaso acuña el encuentro,
los instrumentos abrazan el deseo,
retumba la estancia ¡caray!
es el trancao,
que los tiene inspirados;
bien lejos del rumor,
y tan cerca de la esperanza.

Aún se escucha el resonar de las notas
y las risas en desatino,
en el viejo zaguán
y aquella tarde de hermoso destino...

Tiempo que no borra huellas
sólo de aquéllos, que fueron testigos
y hoy es escuela,
de los que quieren triunfar con este ritmo.

_______________________________________________________________________
Inspirado en la pieza musical El Trancao, Trío Venezuela, liderado por Luisa Elena Paesano (Piano)

(Enero 26, 2009)

 

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Última edición:
Lindo homenaje al trio El Trancao de María Luisa Paesano (q.e.p.d.) Describes con fina y amena escritura a estos tres talentos de la música venezolana que le dieron lustre al folklore de este país hermano.
Te saludo con mucho respeto y amistad, mi querida Camy
 
Ver el archivos adjunto 57564

Ahí viene Don Juan,
con su cuatro debajo el brazo,
el acento cruzao y las manos sedientas.
Y mírelo pues,
erguida la estampa y la nariz respingada.
Ahí va, buscando a su compadre Teodoro,
el del contrabajo y su risa de mil andares.
El zaguán no está lejos y aún falta Luisa,
y ellos de solo mirarse, se entienden de maravillas.

¿Qué se traerán estos dos?
Si el piano de la comadre
pesa más que un matrimonio obligao!
Y es que mientan por allí que ella toca como agua de río,
que hasta una anaconda ha encantado
y su pianola no deja ni para chismear con Doña Lola.

Allí van, bajo el sol que los mira,
con su trancao en mente
y la comadrita,
la clave para desenmarañarlo.

Aprietan el paso por la alameda
bajo la pícara mirada cómplice;
Don Juan en las caderas
y Don Teodoro en las piernas,
¡mi madre! si Doña Luisa los viera.
Ella sólo los espera,
mientras calienta
sus manos sobre las teclas,
¡que viajan como la candela!
en ese merengue de vacíos sordos
y con mucha cadencia.

El ocaso acuña el encuentro,
los instrumentos abrazan el deseo,
retumba la estancia ¡caray!
es el trancao,
que los tiene inspirados;
bien lejos del rumor,
y tan cerca de la esperanza.

Aún se escucha el resonar de las notas
y las risas en desatino,
en el viejo zaguán
y aquella tarde de hermoso destino...

Tiempo que no borra huellas
sólo de aquéllos, que fueron testigos
y hoy es escuela,
de los que quieren triunfar con este ritmo.

_______________________________________________________________________
Inspirado en la pieza musical El Trancao, Trío Venezuela, liderado por Luisa Elena Paesano (Piano)

(Enero 26, 2009)


Simpático poema Camelia. La verdad que esta pieza es única en su estilo, trancao trancao este merengue. Me encantó la elegancia con ambiente de zaguán que le diste al tema, me transportaron a casa de mis abuelos en los llanos de Barinas. Mil besos !!
 
Lindo homenaje al trio El Trancao de María Luisa Paesano (q.e.p.d.) Describes con fina y amena escritura a estos tres talentos de la música venezolana que le dieron lustre al folklore de este país hermano.
Te saludo con mucho respeto y amistad, mi querida Camy
Hola Antonio!
Este poema lo escribí hace muchos años y aún Luisa se mantenía en el medio, su legado musical es muy valioso en mi tierra y esta pieza de la cual me inspiré, es exigencia en algunas escuelas de música en Venezuela y alguna vez la toqué con mi cuatro, que hoy día todavía existe. Bueno de esto, hace ya tiempo.
Mil gracias querido amigo por llegar y contar con tu acertado comentario.
Un abrazo!
Camelia
 
Última edición:
Simpático poema Camelia. La verdad que esta pieza es única en su estilo, trancao trancao este merengue. Me encantó la elegancia con ambiente de zaguán que le diste al tema, me transportaron a casa de mis abuelos en los llanos de Barinas. Mil besos !!
Celebro que mis letras te hayan procurado el hermoso viaje hasta el llano de Barinas "Linda Barinas", mi tío único por parte de mi padre también tenía zaguán en su casa, casas típicas de esos tiempos y pueblos, el vivía en Tinaquillo, Edo. Cojedes. Siempre íbamos en vacaciones.
También es otro poema antiguo y de verdad me contenta compartir los buenos senderos de nuestra tierra.
Un abrazo gigante!!!
Camelia
 
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Ahí viene Don Juan,
con su cuatro debajo el brazo,
el acento cruzao y las manos sedientas.
Y mírelo pues,
erguida la estampa y la nariz respingada.
Ahí va, buscando a su compadre Teodoro,
el del contrabajo y su risa de mil andares.
El zaguán no está lejos y aún falta Luisa,
y ellos de solo mirarse, se entienden de maravillas.

¿Qué se traerán estos dos?
Si el piano de la comadre
pesa más que un matrimonio obligao!
Y es que mientan por allí que ella toca como agua de río,
que hasta una anaconda ha encantado
y su pianola no deja ni para chismear con Doña Lola.

Allí van, bajo el sol que los mira,
con su trancao en mente
y la comadrita,
la clave para desenmarañarlo.

Aprietan el paso por la alameda
bajo la pícara mirada cómplice;
Don Juan en las caderas
y Don Teodoro en las piernas,
¡mi madre! si Doña Luisa los viera.
Ella sólo los espera,
mientras calienta
sus manos sobre las teclas,
¡que viajan como la candela!
en ese merengue de vacíos sordos
y con mucha cadencia.

El ocaso acuña el encuentro,
los instrumentos abrazan el deseo,
retumba la estancia ¡caray!
es el trancao,
que los tiene inspirados;
bien lejos del rumor,
y tan cerca de la esperanza.

Aún se escucha el resonar de las notas
y las risas en desatino,
en el viejo zaguán
y aquella tarde de hermoso destino...

Tiempo que no borra huellas
sólo de aquéllos, que fueron testigos
y hoy es escuela,
de los que quieren triunfar con este ritmo.

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Inspirado en la pieza musical El Trancao, Trío Venezuela, liderado por Luisa Elena Paesano (Piano)

(Enero 26, 2009)

Antes que nada felicitarte por este maravilloso homenaje que le haces a esta grande como lo es Luisa Paesano!!! Luego este magnífico poema donde describes este merengue "trancao" si no me equivoco único en su genero. Tus versos son una exquisita pintura en versos musicales. Nuevamente felicitaciones por esta bellísima poesía, Camy, saludos Daniel
 
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Ahí viene Don Juan,
con su cuatro debajo el brazo,
el acento cruzao y las manos sedientas.
Y mírelo pues,
erguida la estampa y la nariz respingada.
Ahí va, buscando a su compadre Teodoro,
el del contrabajo y su risa de mil andares.
El zaguán no está lejos y aún falta Luisa,
y ellos de solo mirarse, se entienden de maravillas.

¿Qué se traerán estos dos?
Si el piano de la comadre
pesa más que un matrimonio obligao!
Y es que mientan por allí que ella toca como agua de río,
que hasta una anaconda ha encantado
y su pianola no deja ni para chismear con Doña Lola.

Allí van, bajo el sol que los mira,
con su trancao en mente
y la comadrita,
la clave para desenmarañarlo.

Aprietan el paso por la alameda
bajo la pícara mirada cómplice;
Don Juan en las caderas
y Don Teodoro en las piernas,
¡mi madre! si Doña Luisa los viera.
Ella sólo los espera,
mientras calienta
sus manos sobre las teclas,
¡que viajan como la candela!
en ese merengue de vacíos sordos
y con mucha cadencia.

El ocaso acuña el encuentro,
los instrumentos abrazan el deseo,
retumba la estancia ¡caray!
es el trancao,
que los tiene inspirados;
bien lejos del rumor,
y tan cerca de la esperanza.

Aún se escucha el resonar de las notas
y las risas en desatino,
en el viejo zaguán
y aquella tarde de hermoso destino...

Tiempo que no borra huellas
sólo de aquéllos, que fueron testigos
y hoy es escuela,
de los que quieren triunfar con este ritmo.

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Inspirado en la pieza musical El Trancao, Trío Venezuela, liderado por Luisa Elena Paesano (Piano)

(Enero 26, 2009)

Me ha encantado Camelia tus versos elevan a estos personajes que no conozco, Tienes una sensibilida con este tipo de música y me alegra. Te dejo mi abrazo. Ando con problemas de salud, pero en recupero.- Creo qu a todos no esta tocando
Pero debemos mantenernos fuertes. Otro abrazo.-
 
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Ahí viene Don Juan,
con su cuatro debajo el brazo,
el acento cruzao y las manos sedientas.
Y mírelo pues,
erguida la estampa y la nariz respingada.
Ahí va, buscando a su compadre Teodoro,
el del contrabajo y su risa de mil andares.
El zaguán no está lejos y aún falta Luisa,
y ellos de solo mirarse, se entienden de maravillas.

¿Qué se traerán estos dos?
Si el piano de la comadre
pesa más que un matrimonio obligao!
Y es que mientan por allí que ella toca como agua de río,
que hasta una anaconda ha encantado
y su pianola no deja ni para chismear con Doña Lola.

Allí van, bajo el sol que los mira,
con su trancao en mente
y la comadrita,
la clave para desenmarañarlo.

Aprietan el paso por la alameda
bajo la pícara mirada cómplice;
Don Juan en las caderas
y Don Teodoro en las piernas,
¡mi madre! si Doña Luisa los viera.
Ella sólo los espera,
mientras calienta
sus manos sobre las teclas,
¡que viajan como la candela!
en ese merengue de vacíos sordos
y con mucha cadencia.

El ocaso acuña el encuentro,
los instrumentos abrazan el deseo,
retumba la estancia ¡caray!
es el trancao,
que los tiene inspirados;
bien lejos del rumor,
y tan cerca de la esperanza.

Aún se escucha el resonar de las notas
y las risas en desatino,
en el viejo zaguán
y aquella tarde de hermoso destino...

Tiempo que no borra huellas
sólo de aquéllos, que fueron testigos
y hoy es escuela,
de los que quieren triunfar con este ritmo.

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Inspirado en la pieza musical El Trancao, Trío Venezuela, liderado por Luisa Elena Paesano (Piano)

(Enero 26, 2009)

Simpático poema dejas aquí en homenaje al Trío de musicantes. Agradable haber escuchado tu video estimada poetisa. Un abrazo musical
 
Antes que nada felicitarte por este maravilloso homenaje que le haces a esta grande como lo es Luisa Paesano!!! Luego este magnífico poema donde describes este merengue "trancao" si no me equivoco único en su genero. Tus versos son una exquisita pintura en versos musicales. Nuevamente felicitaciones por esta bellísima poesía, Camy, saludos Daniel
Hola Daniel!
Y así es, esta pieza es única y obligada, al menos en Venezuela, en las escuelas de música y en lo personal, es un buen recuerdo que atesoro con mi hermana mayor. El poema es bastante antiguo y le di su lugar de nuevo en casa.
Gracias inmensas por tu presencia valiosa y valorar mis letras de tal manera.
Un abrazo!!
Camelia
 

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