claudiorbatisti
claudiorbatisti
Cuando tus labios besaron los míos
entre amapolas y espigas doradas;
cuando las horas pasaron calladas
por callejones eternos, vacíos.
Cuando en invierno llegaron los fríos
y acariciaron tus manos heladas;
cuando bastaron, amor, las miradas
para matar los instantes sombríos.
No imaginamos que el tiempo traidor
se llevaría con él el presente
para dejarnos vacíos de amor.
Siempre fue así, que el amor solamente
llega una vez, como abeja a la flor,
luego se va, sin hablar, de repente.
Claudio Batisti