Antonio Cuello
Poeta que considera el portal su segunda casa
Vi a un niño abandonado,
junto al semáforo que da a la calle cuatro
Toda la ternura del mundo se agolpó en mi pecho
y quise darle todo lo que llevaba en mis alforjas
Vi a un anciano sentado en la vereda,
en la avenida que va hacia el obelisco
Otra vez, todo el amor del mundo inundó mi alma
y lo abracé, quizá, como hubiera abrazado a mi padre
Me senté en un banco del parque
y en un instante,
todo el otoño del mundo se me vino encima.
junto al semáforo que da a la calle cuatro
Toda la ternura del mundo se agolpó en mi pecho
y quise darle todo lo que llevaba en mis alforjas
Vi a un anciano sentado en la vereda,
en la avenida que va hacia el obelisco
Otra vez, todo el amor del mundo inundó mi alma
y lo abracé, quizá, como hubiera abrazado a mi padre
Me senté en un banco del parque
y en un instante,
todo el otoño del mundo se me vino encima.