Cayo Mario
Poeta recién llegado
Igual que ayer dejé la realidad
para buscar el yelmo de Mambrino,
y luché hasta que el aspa del molino
cara me hizo pagar mi ingenuidad,
hoy, con la insoportable levedad
de un ser precipitado a su destino,
observo desde el borde del camino
el ir y venir de mi humanidad.
Se me escapa el sentido de la vida,
o bien porque no encuentro las respuestas
o bien porque equivoco las preguntas.
Sólo sé que si cuando estén dispuestas,
la Parcas siegan nuestras vidas juntas,
¿quién necesita tierra prometida?
para buscar el yelmo de Mambrino,
y luché hasta que el aspa del molino
cara me hizo pagar mi ingenuidad,
hoy, con la insoportable levedad
de un ser precipitado a su destino,
observo desde el borde del camino
el ir y venir de mi humanidad.
Se me escapa el sentido de la vida,
o bien porque no encuentro las respuestas
o bien porque equivoco las preguntas.
Sólo sé que si cuando estén dispuestas,
la Parcas siegan nuestras vidas juntas,
¿quién necesita tierra prometida?