El cuento que cayó en un pozo

bagredmar

Poeta recién llegado
¡Yo soy un cuento!

Que cuenta la historia

De un niño que cuenta:

Cuenta flores, cuenta olores,

Cuenta cuentos de colores

Para un hermoso jardín.


Cada mañana cuenta

Cada tarde, cada noche también,

Dice: en mis pasos hay caminos

Que se cruzan y se alejan;

Sin inicios, sin esquinas y sin fin.


Hoy la vereda lleva a un pozo

Donde verdes de la hierba arremolinan,

Las Orquídeas salvajes son vecinas

Y oyen cosas imposibles de decir,

Respira en el centro luz divina

El aroma embriagante de existir.


Asomado a la rendija bailarina

De la luz penetrante hasta el final

¡Ay mis ojos! ¡Ay mis cuentas! Se iluminan

En aquella profunda y tenebrosa soledad.


En el centro de la nada me solazo

¡Cuán nerviosa y palpitante es la humedad!

Es el punto de luz que ya se inclina

A besar mis nervios rotos cual cristal.


¿Dónde están los chicos que me leen?

¿Dónde hombres y mujeres su bondad?

¡Ya no cuento de las flores sus colores!

¡He caído en la profunda oscuridad!


¡Allí oculto, allí herido, allí perdido!

Esa luz que me cobija ya se va

¿Es la noche con sus grillos y latidos

La que viene con sus sombras a calmar?

¡Ay mis dudas, ay mis miedos, ay llorar!


Soy el cuento que cuenta la historia

De un niño caído en su contar

En el fondo de un pozo ennegrecido,

Nadie escucha, nadie sabe, nadie está.


Así la noche transcurre en su silencio

El cuento se ha dormido en un rincón,

Ya no piensa, ya no inventa, ¡ni lo intenta!

Como cuento solo quiere terminar

Como niño solo quiere despertar.


La lluvia amanece en el rocío

El Sol lanza sus hilos al telar,

Ahora duerme el cuento enmudecido

¡Cuando un rayo atraviesa su pensar!

¡Aquí estoy! Gritan sus letras

Reconforto, ¡Tengo sueños! Soy real,

Monstruos y dragones he vencido,

¡Soy un héroe! ¡Nunca dejo de luchar!


Pero el niño que así grita no ha podido

A los hombres de allá arriba despertar,

Son mil pasos pisoteando las Orquídeas,

Muchos ojos admirando el nenúfar,

Centenar de oídos que no escuchan

Aquel grito impronunciable de piedad.


Solo el rayo nuevamente lo ilumina

Mientras dice: ¡cuenta que puedes escapar!

Eres niño pobre cuento ¡Y si imaginas!

En mis luces escalones al altar

Reza y sube despejando la cortina,

¡No hay tal pozo, desventuras o maldad!
 
¡Yo soy un cuento!

Que cuenta la historia

De un niño que cuenta:

Cuenta flores, cuenta olores,

Cuenta cuentos de colores

Para un hermoso jardín.


Cada mañana cuenta

Cada tarde, cada noche también,

Dice: en mis pasos hay caminos

Que se cruzan y se alejan;

Sin inicios, sin esquinas y sin fin.


Hoy la vereda lleva a un pozo

Donde verdes de la hierba arremolinan,

Las Orquídeas salvajes son vecinas

Y oyen cosas imposibles de decir,

Respira en el centro luz divina

El aroma embriagante de existir.


Asomado a la rendija bailarina

De la luz penetrante hasta el final

¡Ay mis ojos! ¡Ay mis cuentas! Se iluminan

En aquella profunda y tenebrosa soledad.


En el centro de la nada me solazo

¡Cuán nerviosa y palpitante es la humedad!

Es el punto de luz que ya se inclina

A besar mis nervios rotos cual cristal.


¿Dónde están los chicos que me leen?

¿Dónde hombres y mujeres su bondad?

¡Ya no cuento de las flores sus colores!

¡He caído en la profunda oscuridad!


¡Allí oculto, allí herido, allí perdido!

Esa luz que me cobija ya se va

¿Es la noche con sus grillos y latidos

La que viene con sus sombras a calmar?

¡Ay mis dudas, ay mis miedos, ay llorar!


Soy el cuento que cuenta la historia

De un niño caído en su contar

En el fondo de un pozo ennegrecido,

Nadie escucha, nadie sabe, nadie está.


Así la noche transcurre en su silencio

El cuento se ha dormido en un rincón,

Ya no piensa, ya no inventa, ¡ni lo intenta!

Como cuento solo quiere terminar

Como niño solo quiere despertar.


La lluvia amanece en el rocío

El Sol lanza sus hilos al telar,

Ahora duerme el cuento enmudecido

¡Cuando un rayo atraviesa su pensar!

¡Aquí estoy! Gritan sus letras

Reconforto, ¡Tengo sueños! Soy real,

Monstruos y dragones he vencido,

¡Soy un héroe! ¡Nunca dejo de luchar!


Pero el niño que así grita no ha podido

A los hombres de allá arriba despertar,

Son mil pasos pisoteando las Orquídeas,

Muchos ojos admirando el nenúfar,

Centenar de oídos que no escuchan

Aquel grito impronunciable de piedad.


Solo el rayo nuevamente lo ilumina

Mientras dice: ¡cuenta que puedes escapar!

Eres niño pobre cuento ¡Y si imaginas!

En mis luces escalones al altar

Reza y sube despejando la cortina,

¡No hay tal pozo, desventuras o maldad!
Entretenidos versos, cada uno con sus significados. Gran final. Grato leerle, saludo cordial
 
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