danie
solo un pensamiento...
Anabel
siempre necesitó sus inviernos.
El momento perfecto para beber café,
ron, coñac y sopa.
Y acurrucarse con su propia soledad en la cama.
Un vital pretexto para no abrir la puerta,
atender el teléfono ni aguantar a nadie.
Es que sabe que la nevada es el analgésico
más contundente
para la insolación de amor.
Anabel
y sus inviernos;
la única época en que cierra por vacaciones
la sala de cremación del verano, y durante tres meses
no incineran más su cuerpo.
siempre necesitó sus inviernos.
El momento perfecto para beber café,
ron, coñac y sopa.
Y acurrucarse con su propia soledad en la cama.
Un vital pretexto para no abrir la puerta,
atender el teléfono ni aguantar a nadie.
Es que sabe que la nevada es el analgésico
más contundente
para la insolación de amor.
Anabel
y sus inviernos;
la única época en que cierra por vacaciones
la sala de cremación del verano, y durante tres meses
no incineran más su cuerpo.
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