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Realmente conmovedor tu poema. Un abrazo.Recuerdo todavía aquella lluvia vespertina
cayendo en las casuchas de esa gente buena
Recuerdo el arco iris dibujado sobre las colinas,
en presagio a las almas que se van lejanas
Recuerdo el estruendo de aquella madrugada,
el grito aterrador de esa gente buena
Recuerdo la solidaridad de los que estaban abajo,
recogiendo los recursos para remediar en algo
Recuerdo el sonido peculiar de la ambulancia
llevando en sus entrañas la realidad de la tragedia
Recuerdo a mi madre rezando en la estancia
por la humanidad de aquella gente buena
Recuerdo los rostros tristes de mis amigos
que venían subiendo en busca de los suyos
Recuerdo en especial a Ramón Rodrigo,
bajar como un loco llorando sin consuelo
Recuerdo las carpas malolientes y rotas
que el gobierno dispuso para los albergues
Recuerdo la dignidad de aquella gente buena
a negarse a aceptar la humillación adrede
Recuerdo mis manos metidas en el barro,
buscando la vida que se había escapado
Recuerdo mi angustia al encontrar a Alfaro,
yerto en la quietud de sus sueños truncados
Recuerdo el viento helado rozando mi cara,
llevándose mi lagrimas hacia otros lugares
Recuerdo a Pito, el amigo que se fue con el alba,
tirado en un lienzo... ¡Oh! la vida y su pesares
Recuerdo a Tito, a Melquiades, a Estercita,
a Walberto, a Miguel, a Gilberto el zapatero
Recuerdo a mi gente buena en esa mañanita
que vestidos de barro, ascendieron al cielo
Recuerdos... solo recuerdos de aquella gente buena,
cuyo único pecado fue haber nacido pobres.
Es triste tu poema Antonio, pero hay mucha humanidad en el.Recuerdo todavía aquella lluvia vespertina
cayendo en las casuchas de esa gente buena
Recuerdo el arco iris dibujado sobre las colinas,
en presagio a las almas que se van lejanas
Recuerdo el estruendo de aquella madrugada,
el grito aterrador de esa gente buena
Recuerdo la solidaridad de los que estaban abajo,
recogiendo los recursos para remediar en algo
Recuerdo el sonido peculiar de la ambulancia
llevando en sus entrañas la realidad de la tragedia
Recuerdo a mi madre rezando en la estancia
por la humanidad de aquella gente buena
Recuerdo los rostros tristes de mis amigos
que venían subiendo en busca de los suyos
Recuerdo en especial a Ramón Rodrigo,
bajar como un loco llorando sin consuelo
Recuerdo las carpas malolientes y rotas
que el gobierno dispuso para los albergues
Recuerdo la dignidad de aquella gente buena
a negarse a aceptar la humillación adrede
Recuerdo mis manos metidas en el barro,
buscando la vida que se había escapado
Recuerdo mi angustia al encontrar a Alfaro,
yerto en la quietud de sus sueños truncados
Recuerdo el viento helado rozando mi cara,
llevándose mi lagrimas hacia otros lugares
Recuerdo a Pito, el amigo que se fue con el alba,
tirado en un lienzo... ¡Oh! la vida y su pesares
Recuerdo a Tito, a Melquiades, a Estercita,
a Walberto, a Miguel, a Gilberto el zapatero
Recuerdo a mi gente buena en esa mañanita
que vestidos de barro, ascendieron al cielo
Recuerdos... solo recuerdos de aquella gente buena,
cuyo único pecado fue haber nacido pobres.
Cosa difícil me pides, mi estimado compañero, son recuerdos dolorosos que quise transmitirlos en esta obra, pero es mejor quedarme con los recuerdos y por honor a las memorias de aquellos que todavía viven en mi, prefiero guardar silencio.El presente poema, parece ser, un poema de reconocimiento profundo, doloroso y, sobre todo muy humano (por lo que se lee) sobre una catástrofe terrible. Mi estimado Antonio, no estaría demás (de ser verdad) obsequiarnos, una explicación ampliada de los hechos; debajo del poema, Así, nos ilustra sobre el asunto como corresponde.
Su amigo:
A veces las tragedias nos unen como seres humanos y la solidaridad de las personas sale a flote en esos momentos de angustia. El sentir del que escribe es transmitir esos momentos como un homenaje a aquellos que se fueron sin merecerlo.Realmente conmovedor tu poema. Un abrazo.
Recuerdo todavía aquella lluvia vespertina
cayendo en las casuchas de esa gente buena
Recuerdo el arco iris dibujado sobre las colinas,
en presagio a las almas que se van lejanas
Recuerdo el estruendo de aquella madrugada,
el grito aterrador de esa gente buena
Recuerdo la solidaridad de los que estaban abajo,
recogiendo los recursos para remediar en algo
Recuerdo el sonido peculiar de la ambulancia
llevando en sus entrañas la realidad de la tragedia
Recuerdo a mi madre rezando en la estancia
por la humanidad de aquella gente buena
Recuerdo los rostros tristes de mis amigos
que venían subiendo en busca de los suyos
Recuerdo en especial a Ramón Rodrigo,
bajar como un loco llorando sin consuelo
Recuerdo las carpas malolientes y rotas
que el gobierno dispuso para los albergues
Recuerdo la dignidad de aquella gente buena
a negarse a aceptar la humillación adrede
Recuerdo mis manos metidas en el barro,
buscando la vida que se había escapado
Recuerdo mi angustia al encontrar a Alfaro,
yerto en la quietud de sus sueños truncados
Recuerdo el viento helado rozando mi cara,
llevándose mi lagrimas hacia otros lugares
Recuerdo a Pito, el amigo que se fue con el alba,
tirado en un lienzo... ¡Oh! la vida y su pesares
Recuerdo a Tito, a Melquiades, a Estercita,
a Walberto, a Miguel, a Gilberto el zapatero
Recuerdo a mi gente buena en esa mañanita
que vestidos de barro, ascendieron al cielo
Recuerdos... solo recuerdos de aquella gente buena,
cuyo único pecado fue haber nacido pobres.
Siempre vamos a recordar esos momentos aciagos en donde la vida se frustró de una manera abrupta en muchos de los amigos de toda la vida. La vida tiene momentos de incertidumbre y cala muy hondo tener que ver partir en un solo día a tantas personas que compartieron con uno en la comunidad. Ojalá donde ellos se encuentren, estén en un sitio mejorEs triste tu poema Antonio, pero hay mucha humanidad en el.
Se nota tu gran corazón de poeta al escribir y transmitir las emociones
Un abrazo desde mi mar sureño.
Son tristes los recuerdos de esa madrugada aciaga y conmovedora, no solo lidiar con sacar las personas que habían quedado atrapadas en el barro, sino ver el dolor reflejado en sus familias y en toda la comunidad. A pesar que solo fue una parte del cerro la que se vino abajo, la cantidad de personas que quedó atrapada en sus casas fue impresionante... unos vivieron para contarlo, otros no.Tristes recuerdos de una gran tragedia nos compartes, amigo Antonio, estremeciendo al lector con el detallado espectáculo que dejas en tu sentido poema.
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Gracias, Zenaida, por estar presente en mis letras y por tu sensibilidad para expresar tu concepto sobre la obra. Son recuerdos de un pasado doloroso que nos deja la perdida de amigos, casi hermanos, que convivieron conmigo desde la infancia. Ellos vivían arriba, en los cerros, nosotros un poco mas abajo en tierra mas firme y plana, pero éramos vecinos de toda la vida. Hoy los recuerdo, aunque con dolor, con mucho cariño, y viene a mi la ternura al pensar en ellos, ojalá se encuentren en mejor sitio, allá donde estén.Senti tu dolor al leer tu hermoso poema. Mis respetos a ti y mis felicitaciones de todo corazon por tan bello poema.
Recuerdo todavía aquella lluvia vespertina
cayendo en las casuchas de esa gente buena
Recuerdo el arco iris dibujado sobre las colinas,
en presagio a las almas que se van lejanas
Recuerdo el estruendo de aquella madrugada,
el grito aterrador de esa gente buena
Recuerdo la solidaridad de los que estaban abajo,
recogiendo los recursos para remediar en algo
Recuerdo el sonido peculiar de la ambulancia
llevando en sus entrañas la realidad de la tragedia
Recuerdo a mi madre rezando en la estancia
por la humanidad de aquella gente buena
Recuerdo los rostros tristes de mis amigos
que venían subiendo en busca de los suyos
Recuerdo en especial a Ramón Rodrigo,
bajar como un loco llorando sin consuelo
Recuerdo las carpas malolientes y rotas
que el gobierno dispuso para los albergues
Recuerdo la dignidad de aquella gente buena
a negarse a aceptar la humillación adrede
Recuerdo mis manos metidas en el barro,
buscando la vida que se había escapado
Recuerdo mi angustia al encontrar a Alfaro,
yerto en la quietud de sus sueños truncados
Recuerdo el viento helado rozando mi cara,
llevándose mi lagrimas hacia otros lugares
Recuerdo a Pito, el amigo que se fue con el alba,
tirado en un lienzo... ¡Oh! la vida y su pesares
Recuerdo a Tito, a Melquiades, a Estercita,
a Walberto, a Miguel, a Gilberto el zapatero
Recuerdo a mi gente buena en esa mañanita
que vestidos de barro, ascendieron al cielo
Recuerdos... solo recuerdos de aquella gente buena,
cuyo único pecado fue haber nacido pobres.
La expresión poética no alcanza a dimensionar el dolor vivido, es algo implícito que se lleva en lo mas íntimo de la memoria como una herida sin cerrar... cada vez que vuelven los recuerdos, la herida sangra profusamente y palpita el corazón con la fuerza de un volcán en erupción. Dicen que el tiempo cura las heridas, pero a veces ni el tiempo mismo podrá borrar el sufrimiento por la ausencia de aquellos que en un momento dado hicieron parte de tu vida.Los recuerdos intensos son dificiles de expresar, el todavía sigue presente frente a la
tragedia vivida. esos momentos de intensidad crean angustia y es dificil
el homenaje perfecto para los instantes vividos. el poema conmociona.
saludos siempre amables de luzyabsenta
Gracias, mi querida Mary, por acercarte a dejar tu agradable comentario. Si, son recuerdos que aunque son dolorosos, guardan la belleza de ser expresados con un sentimiento de gratitud por haber compartido un día, la amistad con tan bellas personas, de almas buenas y corazones nobles.Recuerdos de belleza y tristeza. Ha sido un placer leerlo. Un abrazo
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