Bernardo de Valbuena
Poeta que considera el portal su segunda casa
Es mi gran ocasión de estar contigo
para hablar sin hablar, sin decir nada,
bajo el influjo azul de tu mirada
pues hace tiempo, Dios, que lo persigo.
Solo te tengo a Ti como testigo
de mis quejas, de forma malcarada,
de la inmensa desgracia acumulada
en el haber del pobre y del mendigo.
¿Cuándo cesa, Señor, tanta amargura,
cuándo nos toca ser afortunados,
cuándo harás una gracia por ventura
que nos hagas sentir, “los más amados”?
Resignados nacimos pero a veces
esperamos de Ti y te desvaneces.
para hablar sin hablar, sin decir nada,
bajo el influjo azul de tu mirada
pues hace tiempo, Dios, que lo persigo.
Solo te tengo a Ti como testigo
de mis quejas, de forma malcarada,
de la inmensa desgracia acumulada
en el haber del pobre y del mendigo.
¿Cuándo cesa, Señor, tanta amargura,
cuándo nos toca ser afortunados,
cuándo harás una gracia por ventura
que nos hagas sentir, “los más amados”?
Resignados nacimos pero a veces
esperamos de Ti y te desvaneces.