Odisea
Poeta recién llegado
En mis manos el amor,
armonía de sagrada beatitud,
paisajes en cartas se degradan
al olvido de mis ojos,
las guerras cesan a merced
de tu cariño.
En mis manos el tesoro de la locura,
crucigramas del ensueño
que me tienen en desvelo
por poseer la verdad.
Cruel malestar impune,
desea divertir al Diablo
con los ojos anochecidos,
lagrimas de tardía frivolidad
acompañan la carne del
pálido semblante.
En mis manos la pobreza,
tarde que dormí lejos de mi hogar
bajo una joven luna de vestigios
que felizmente seguía mi perro,
madre que esperas con comida tibia
lamento no haber estado allí
cuando el tiempo era algo inmortal.
En mis manos el tiempo,
cual engaño abismal
enmudeció mis años,
en larga espera
sostengo los cuerpos
de bombas silenciosas.
En mis manos ya nada queda,
hueso y piel amasan la sangre,
cicatrices amarradas al recuerdo,
caminando en paz encuentro
el camino mas tortuoso hacia la comprensión de esta vida.
armonía de sagrada beatitud,
paisajes en cartas se degradan
al olvido de mis ojos,
las guerras cesan a merced
de tu cariño.
En mis manos el tesoro de la locura,
crucigramas del ensueño
que me tienen en desvelo
por poseer la verdad.
Cruel malestar impune,
desea divertir al Diablo
con los ojos anochecidos,
lagrimas de tardía frivolidad
acompañan la carne del
pálido semblante.
En mis manos la pobreza,
tarde que dormí lejos de mi hogar
bajo una joven luna de vestigios
que felizmente seguía mi perro,
madre que esperas con comida tibia
lamento no haber estado allí
cuando el tiempo era algo inmortal.
En mis manos el tiempo,
cual engaño abismal
enmudeció mis años,
en larga espera
sostengo los cuerpos
de bombas silenciosas.
En mis manos ya nada queda,
hueso y piel amasan la sangre,
cicatrices amarradas al recuerdo,
caminando en paz encuentro
el camino mas tortuoso hacia la comprensión de esta vida.