Ligia Calderón Romero
Poeta veterano en el portal
Atisbo cada pincelada tuya
que sumisa naufraga en homicida pluma.
Quietud de mármol
arrancas los latidos rancios
del despiadado cálamo, gubia de los sentidos.
Inerte, posas.
¡Qué silencio, rotundo miedo mío!
Trémulo canto vespertino
desde los lienzos
acallas oleajes idos
atemporales,
como tantas barquillas quietas
sobre las rubias playas
esperando su turno, que la mar
venga por ellas.
Pero no se detienen los relojes
y las aguas salpican los ejes de sus sombras
ancladas sobre las arenas,
las horas apuñalan los colores
ungidos por la diestra mano
del ángel de los sueños.
El paisaje parece acuarela suicida
entre mis desvaríos.
Vuelvo sobre su magia.
Lo miro. Miro detenidamente.
Vuelven a ser sus trazos arte puro.
Heredia, Costa Rica
Marzo 20, 2022
que sumisa naufraga en homicida pluma.
Quietud de mármol
arrancas los latidos rancios
del despiadado cálamo, gubia de los sentidos.
Inerte, posas.
¡Qué silencio, rotundo miedo mío!
Trémulo canto vespertino
desde los lienzos
acallas oleajes idos
atemporales,
como tantas barquillas quietas
sobre las rubias playas
esperando su turno, que la mar
venga por ellas.
Pero no se detienen los relojes
y las aguas salpican los ejes de sus sombras
ancladas sobre las arenas,
las horas apuñalan los colores
ungidos por la diestra mano
del ángel de los sueños.
El paisaje parece acuarela suicida
entre mis desvaríos.
Vuelvo sobre su magia.
Lo miro. Miro detenidamente.
Vuelven a ser sus trazos arte puro.
Heredia, Costa Rica
Marzo 20, 2022