La tormenta

Minona

Poeta fiel al portal
Sobre la tierra fría caen lágrimas

como torrentes de una lluvia imparable.

El río corre, indiferente hacia las olas

a jugar con el mar de pecho generoso e infinito.

Nadie pisa el suelo quemado,

el humo queda distante

mientras indiferentes viajeros alados

esquivan el odio

y viajan hacia la primavera que les toca.

Lejos, si te fijas, verás la tristeza y la locura.

Cerca, más cerca de lo que nunca imaginaste,

escucharás el grito de los niños

que ya no juegan en el jardín a la pelota.
 
Sobre la tierra fría caen lágrimas

como torrentes de una lluvia imparable.

El río corre, indiferente hacia las olas

a jugar con el mar de pecho generoso e infinito.

Nadie pisa el suelo quemado,

el humo queda distante

mientras indiferentes viajeros alados

esquivan el odio

y viajan hacia la primavera que les toca.

Lejos, si te fijas, verás la tristeza y la locura.

Cerca, más cerca de lo que nunca imaginaste,

escucharás el grito de los niños

que ya no juegan en el jardín a la pelota.

Sentido y triste poema nos compartes sobre esta realidad que nos está cercando últimamente.

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Sobre la tierra fría caen lágrimas

como torrentes de una lluvia imparable.

El río corre, indiferente hacia las olas

a jugar con el mar de pecho generoso e infinito.

Nadie pisa el suelo quemado,

el humo queda distante

mientras indiferentes viajeros alados

esquivan el odio

y viajan hacia la primavera que les toca.

Lejos, si te fijas, verás la tristeza y la locura.

Cerca, más cerca de lo que nunca imaginaste,

escucharás el grito de los niños

que ya no juegan en el jardín a la pelota.
Aunque me gusten las tormentas en las montañas y el aislamiento proponga vistas nuevas sobre cielos y barrancos, es esta que traes una tormenta humana, inhumana, que conmociona los principios y augura malas perspectivas.
Veo la tristeza y la locura en tu poema-espejo de esta maldita realidad.
Cuánto daño hacen las banderas, las armas, en manos de unos locos del poder... y no vale, en ningún planeta, la mentira de ampararse en los daños colaterales.
Siguen robando infancias, adolescencias y libertades, cada vez que se construyen o se atacan las fronteras de la humanidad.
Se saluda, Minona, desde la distancia, con alguna lágrima de más cuando se ven los noticiarios.
 
Aunque me gusten las tormentas en las montañas y el aislamiento proponga vistas nuevas sobre cielos y barrancos, es esta que traes una tormenta humana, inhumana, que conmociona los principios y augura malas perspectivas.
Veo la tristeza y la locura en tu poema-espejo de esta maldita realidad.
Cuánto daño hacen las banderas, las armas, en manos de unos locos del poder... y no vale, en ningún planeta, la mentira de ampararse en los daños colaterales.
Siguen robando infancias, adolescencias y libertades, cada vez que se construyen o se atacan las fronteras de la humanidad.
Se saluda, Minona, desde la distancia, con alguna lágrima de más cuando se ven los noticiarios.
Mil gracias por tu comentario, acertado y mejor que el poema la que contestas. Un abrazo
 

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