MarcosR
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tantas veces
cayeron en la urbe,
las pestilentes hordas
de payasos psicóticos
en medio del derrumbe.
Hilarantes resquicios
de sueños mutilados,
por la condena falsa
que sembraron con saña
los perezosos blancos
de las gordas barrigas.
Migajas de deidades,
corriendo la carrera
de los pérfidos tronos
que ya se desintegran,
en la loca espesura
del desierto candente.
Bajo un cielo lejano
pintaron precipicios
sobre grandes paredes.
Sofistas de panfletos,
se abalanzan galantes,
sobre inocentes niños
que llegan a su falda.
Enfermos trapecistas
sobre grietas humeantes,
crispadas candilejas
del tiempo de la hoguera.
Pero todo pasó hace tiempo
y ahora es otro aire,
ha dicho un tipo inquieto,
devorador de fármacos
mientras comía en la calle...
Los payasos invaden
los grandes auditorios
donde son veneradas
sus oscuras falacias.
Los sabios mercaderes
te venden la esperanza,
y sólo tu pobreza
pagará el paraíso.
Ahora mismo la espera,
es una marquesina
pintada en la vereda...
cayeron en la urbe,
las pestilentes hordas
de payasos psicóticos
en medio del derrumbe.
Hilarantes resquicios
de sueños mutilados,
por la condena falsa
que sembraron con saña
los perezosos blancos
de las gordas barrigas.
Migajas de deidades,
corriendo la carrera
de los pérfidos tronos
que ya se desintegran,
en la loca espesura
del desierto candente.
Bajo un cielo lejano
pintaron precipicios
sobre grandes paredes.
Sofistas de panfletos,
se abalanzan galantes,
sobre inocentes niños
que llegan a su falda.
Enfermos trapecistas
sobre grietas humeantes,
crispadas candilejas
del tiempo de la hoguera.
Pero todo pasó hace tiempo
y ahora es otro aire,
ha dicho un tipo inquieto,
devorador de fármacos
mientras comía en la calle...
Los payasos invaden
los grandes auditorios
donde son veneradas
sus oscuras falacias.
Los sabios mercaderes
te venden la esperanza,
y sólo tu pobreza
pagará el paraíso.
Ahora mismo la espera,
es una marquesina
pintada en la vereda...
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