Versólogo
Poeta recién llegado
Tu risa candorosa, tan serena,
me atrapa en su divina partitura,
que derrota a mi aciaga y triste pena
y es mi añorado hogar sin amargura.
Mujer, eres el cielo de mi infierno,
eres una osadía juguetona,
eres un delicioso seno eterno
y a veces una tierna y cruel leona.
El amparo en los días tan lluviosos,
la esperanza imposible en la tristeza,
eso siempre eres tú en los espantosos
días en que aparece la maleza.
El futuro es a veces desalmado
pues los goces son siempre prematuros.
El hombre lo da todo por sentado
pues no conoce al tiempo y sus perjuros.
¿Por qué te fuiste así, sin despedirte?
¿Qué obstinado conjuro de mi lado
te apartó? No quisiera, no, mentirte
ni mostrarme maltrecho y desolado
buscando tu imposible compañía
buscando acariciar, sin fe, tu mano.
¡Cuánto extraño, cariño, tu alegría!
¡Cuánto extraño, mi amor, sentirme humano!
me atrapa en su divina partitura,
que derrota a mi aciaga y triste pena
y es mi añorado hogar sin amargura.
Mujer, eres el cielo de mi infierno,
eres una osadía juguetona,
eres un delicioso seno eterno
y a veces una tierna y cruel leona.
El amparo en los días tan lluviosos,
la esperanza imposible en la tristeza,
eso siempre eres tú en los espantosos
días en que aparece la maleza.
El futuro es a veces desalmado
pues los goces son siempre prematuros.
El hombre lo da todo por sentado
pues no conoce al tiempo y sus perjuros.
¿Por qué te fuiste así, sin despedirte?
¿Qué obstinado conjuro de mi lado
te apartó? No quisiera, no, mentirte
ni mostrarme maltrecho y desolado
buscando tu imposible compañía
buscando acariciar, sin fe, tu mano.
¡Cuánto extraño, cariño, tu alegría!
¡Cuánto extraño, mi amor, sentirme humano!
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