Eósforo
Poeta asiduo al portal
En el añil disperso del ocaso
flotan las flores y las hojas secas;
germinan entre el agua haciendo muecas,
enraizadas al fondo del Parnaso.
En el estanque viven, dando paso
al sedimento fino, haciendo grecas;
danzan con la corriente las muñecas,
inanimadas almas, en abrazo.
Así, de pronto floto como ellas
dejándome arrastrar por ese influjo,
recuerdo navegar eternamente.
Hermosas ninfas cantan, siendo estrellas;
rutilando en el cielo con su embrujo;
entre el agua y la tierra y su simiente.
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