Alonso Vicent
Poeta veterano en el portal
I
DE "PÚTINES" Y OTRAS GAITAS.
Cuando el orden mundial está en la sombra,
cuando el sector primario se destruye,
el ansia de poder no contribuye
a dejarnos en paz, si paz se nombra;
Qué se puede esperar de un presidente,
de las oligarquías del fracaso,
de la sordina universal que a caso
estalle en la razón de cada mente.
Si me quitas el pan, pues paso hambre,
si me cortas el agua sufro sed,
si me dejas sin techo, la pared
puede servirme bien para otro enjambre.
Nos llueven los profetas de la nada,
los que roban la voz de los sin voz,
los que acallan el juicio con su hoz
y un martillo en mi puerta amotinada.
Son días de cristales más que rotos,
es la locura de otro dios sin cielo,
de un demonio que invierte en el desvelo,
en la provocación, en terremotos.
II
MIÉNTEME BIEN
Mi casa siempre tuvo los muros torcidos;
no eran de derechas ni los cimientos ni la techumbre,
pero miraban al sur.
La comprensión moraba en las paredes,
y a las líneas rectas se les mostraba una salida.
Pero fuera de casa:
había encuentros para desencontrarse,
existían falsos honores que clamaba al cielo,
se daban las gracias con la boca pequeña
y se fabricaban lugares para deshubicarnos.
¡Presidente! ¡Presidente! ¡Presidente!
Hay papeles y papeletas,
instrucciones, destrucciones, trituradoras.
¿Dónde está el interés general, mi general?
¿Dónde el buen comando, mi comandante?
... Porque el presidio está claro, mi presidente.
Donde decís digo,
los Dieguitos y Mafaldas tomamos nota.
Y si me mientes, como dice la canción,
miénteme bien,
no te relajes ni te distraigas.
DE "PÚTINES" Y OTRAS GAITAS.
Cuando el orden mundial está en la sombra,
cuando el sector primario se destruye,
el ansia de poder no contribuye
a dejarnos en paz, si paz se nombra;
Qué se puede esperar de un presidente,
de las oligarquías del fracaso,
de la sordina universal que a caso
estalle en la razón de cada mente.
Si me quitas el pan, pues paso hambre,
si me cortas el agua sufro sed,
si me dejas sin techo, la pared
puede servirme bien para otro enjambre.
Nos llueven los profetas de la nada,
los que roban la voz de los sin voz,
los que acallan el juicio con su hoz
y un martillo en mi puerta amotinada.
Son días de cristales más que rotos,
es la locura de otro dios sin cielo,
de un demonio que invierte en el desvelo,
en la provocación, en terremotos.
II
MIÉNTEME BIEN
Mi casa siempre tuvo los muros torcidos;
no eran de derechas ni los cimientos ni la techumbre,
pero miraban al sur.
La comprensión moraba en las paredes,
y a las líneas rectas se les mostraba una salida.
Pero fuera de casa:
había encuentros para desencontrarse,
existían falsos honores que clamaba al cielo,
se daban las gracias con la boca pequeña
y se fabricaban lugares para deshubicarnos.
¡Presidente! ¡Presidente! ¡Presidente!
Hay papeles y papeletas,
instrucciones, destrucciones, trituradoras.
¿Dónde está el interés general, mi general?
¿Dónde el buen comando, mi comandante?
... Porque el presidio está claro, mi presidente.
Donde decís digo,
los Dieguitos y Mafaldas tomamos nota.
Y si me mientes, como dice la canción,
miénteme bien,
no te relajes ni te distraigas.