Alonso Vicent
Poeta veterano en el portal
Apuesto por la sensualidad,
y la sensibilidad;
porque la pasión me viene grande.
De pasiones el que más sabe
es un tal Jesucristo...
que Dios me salve.
Hay incendios y me apago,
pero sigo soñando con el fuego
que me extinga, y con tu cuerpo,
y con tu rostro aquí a mi lado.
Imagino otros mundos,
otras circunstancias,
y en ellos seguimos juntos;
con nuestros espacios y silencios,
con la presencia y la palabra,
con la ilusión del primer día.
Cómo ilumina la luna
esta noche en la montaña,
te digo.
Y tú me respondes, y las estrellas
al oeste del barranco
y el camino.
Desnudos,
porque al tiempo no le importan
las arrugas de un amor profundo;
presos de nada,
libres de todo...
Y Venus sigue luciendo cada atardecer
hasta que amanece,
que no es poco.
y la sensibilidad;
porque la pasión me viene grande.
De pasiones el que más sabe
es un tal Jesucristo...
que Dios me salve.
Hay incendios y me apago,
pero sigo soñando con el fuego
que me extinga, y con tu cuerpo,
y con tu rostro aquí a mi lado.
Imagino otros mundos,
otras circunstancias,
y en ellos seguimos juntos;
con nuestros espacios y silencios,
con la presencia y la palabra,
con la ilusión del primer día.
Cómo ilumina la luna
esta noche en la montaña,
te digo.
Y tú me respondes, y las estrellas
al oeste del barranco
y el camino.
Desnudos,
porque al tiempo no le importan
las arrugas de un amor profundo;
presos de nada,
libres de todo...
Y Venus sigue luciendo cada atardecer
hasta que amanece,
que no es poco.