Pasión y sensualidad 22 (dos patitos)

Alonso Vicent

Poeta veterano en el portal
Apuesto por la sensualidad,
y la sensibilidad;
porque la pasión me viene grande.
De pasiones el que más sabe
es un tal Jesucristo...
que Dios me salve.

Hay incendios y me apago,
pero sigo soñando con el fuego
que me extinga, y con tu cuerpo,
y con tu rostro aquí a mi lado.
Imagino otros mundos,
otras circunstancias,
y en ellos seguimos juntos;
con nuestros espacios y silencios,
con la presencia y la palabra,
con la ilusión del primer día.

Cómo ilumina la luna
esta noche en la montaña,
te digo.
Y tú me respondes, y las estrellas
al oeste del barranco
y el camino.
Desnudos,
porque al tiempo no le importan
las arrugas de un amor profundo;
presos de nada,
libres de todo...
Y Venus sigue luciendo cada atardecer
hasta que amanece,
que no es poco.
 
Apuesto por la sensualidad,
y la sensibilidad;
porque la pasión me viene grande.
De pasiones el que más sabe
es un tal Jesucristo...
que Dios me salve.

Hay incendios y me apago,
pero sigo soñando con el fuego
que me extinga, y con tu cuerpo,
y con tu rostro aquí a mi lado.
Imagino otros mundos,
otras circunstancias,
y en ellos seguimos juntos;
con nuestros espacios y silencios,
con la presencia y la palabra,
con la ilusión del primer día.

Cómo ilumina la luna
esta noche en la montaña,
te digo.
Y tú me respondes, y las estrellas
al oeste del barranco
y el camino.
Desnudos,
porque al tiempo no le importan
las arrugas de un amor profundo;
presos de nada,
libres de todo...
Y Venus sigue luciendo cada atardecer
hasta que amanece,
que no es poco.
Me ha encantado tu propuesta, Alonso; así como sin querer nos llevas, desde una sensualidad pausada, a la pasión. Porque sí, porque en tus versos hay pasión y de la buena, de esa que leño a leño mantiene por largo tiempo vivo el fuego. Ha sido un gusto leerte, un abrazo con admiración,
Eva
 
Apuesto por la sensualidad,
y la sensibilidad;
porque la pasión me viene grande.
De pasiones el que más sabe
es un tal Jesucristo...
que Dios me salve.

Hay incendios y me apago,
pero sigo soñando con el fuego
que me extinga, y con tu cuerpo,
y con tu rostro aquí a mi lado.
Imagino otros mundos,
otras circunstancias,
y en ellos seguimos juntos;
con nuestros espacios y silencios,
con la presencia y la palabra,
con la ilusión del primer día.

Cómo ilumina la luna
esta noche en la montaña,
te digo.
Y tú me respondes, y las estrellas
al oeste del barranco
y el camino.
Desnudos,
porque al tiempo no le importan
las arrugas de un amor profundo;
presos de nada,
libres de todo...
Y Venus sigue luciendo cada atardecer
hasta que amanece,
que no es poco.


Mi muy apreciado y afortunado, Alonso, cuánto daríamos por tener eso que tú nos describes de forma tan bella, que el tiempo no ha roto ni ha desgastado, que no es otra cosa que amor, con su sensualidad, su pasión y su ternura Precioso poema, Alonso, gracia por compartirnos, algo más que tu arte.
Un fuerte abrazo, con mi admiración y afecto
Isabel

Cómo ilumina la luna
esta noche en la montaña,
te digo.
Y tú me respondes, y las estrellas
al oeste del barranco
y el camino.
Desnudos,
porque al tiempo no le importan
las arrugas de un amor profundo;
presos de nada,
libres de todo...
Y Venus sigue luciendo cada atardecer
hasta que amanece,
que no es poco
 
Última edición:
Apuesto por la sensualidad,
y la sensibilidad;
porque la pasión me viene grande.
De pasiones el que más sabe
es un tal Jesucristo...
que Dios me salve.

Hay incendios y me apago,
pero sigo soñando con el fuego
que me extinga, y con tu cuerpo,
y con tu rostro aquí a mi lado.
Imagino otros mundos,
otras circunstancias,
y en ellos seguimos juntos;
con nuestros espacios y silencios,
con la presencia y la palabra,
con la ilusión del primer día.

Cómo ilumina la luna
esta noche en la montaña,
te digo.
Y tú me respondes, y las estrellas
al oeste del barranco
y el camino.
Desnudos,
porque al tiempo no le importan
las arrugas de un amor profundo;
presos de nada,
libres de todo...
Y Venus sigue luciendo cada atardecer
hasta que amanece,
que no es poco.
No, no es poco. Es todo.
Un abrazo, Alonso.
 
Apuesto por la sensualidad,
y la sensibilidad;
porque la pasión me viene grande.
De pasiones el que más sabe
es un tal Jesucristo...
que Dios me salve.

Hay incendios y me apago,
pero sigo soñando con el fuego
que me extinga, y con tu cuerpo,
y con tu rostro aquí a mi lado.
Imagino otros mundos,
otras circunstancias,
y en ellos seguimos juntos;
con nuestros espacios y silencios,
con la presencia y la palabra,
con la ilusión del primer día.

Cómo ilumina la luna
esta noche en la montaña,
te digo.
Y tú me respondes, y las estrellas
al oeste del barranco
y el camino.
Desnudos,
porque al tiempo no le importan
las arrugas de un amor profundo;
presos de nada,
libres de todo...
Y Venus sigue luciendo cada atardecer
hasta que amanece,
que no es poco.
Maravilla de poema. Emociona. Un gran placer leerte.
 
Me ha encantado tu propuesta, Alonso; así como sin querer nos llevas, desde una sensualidad pausada, a la pasión. Porque sí, porque en tus versos hay pasión y de la buena, de esa que leño a leño mantiene por largo tiempo vivo el fuego. Ha sido un gusto leerte, un abrazo con admiración,
Eva
Muchas gracias, Eva. La verdad es que aquí seguimos, desde los años ochenta, aguantando hasta las olas de calor. Podríamos decir que es como una pasión a largo plazo.
Un gran abrazo desde este Mediterráneo en alerta por altas temperaturas.
 
Mi muy apreciado y afortunado, Alonso, cuánto daríamos por tener eso que tú nos describes de forma tan bella, que el tiempo no ha roto ni ha desgastado, que no es otra cosa que amor, con su sensualidad, su pasión y su ternura Precioso poema, Alonso, gracia por compartirnos, algo más que tu arte.
Un fuerte abrazo, con mi admiración y afecto
Isabel

Cómo ilumina la luna
esta noche en la montaña,
te digo.
Y tú me respondes, y las estrellas
al oeste del barranco
y el camino.
Desnudos,
porque al tiempo no le importan
las arrugas de un amor profundo;
presos de nada,
libres de todo...
Y Venus sigue luciendo cada atardecer
hasta que amanece,
que no es poco
Ganas tengo de subir, de que subamos, a contemplar las estrellas sin contaminaciones lumínicas; pero andamos en obras en casa y la campaña de la Violeta se alargó. Por eso me puse de albañil... por llenar el tiempo, je je. Menos mal que esta vieja casa guarda un poco de fresco de estaciones pasadas.
Muchas gracias, Isabel, y un abrazote.
 
Apuesto por la sensualidad,
y la sensibilidad;
porque la pasión me viene grande.
De pasiones el que más sabe
es un tal Jesucristo...
que Dios me salve.

Hay incendios y me apago,
pero sigo soñando con el fuego
que me extinga, y con tu cuerpo,
y con tu rostro aquí a mi lado.
Imagino otros mundos,
otras circunstancias,
y en ellos seguimos juntos;
con nuestros espacios y silencios,
con la presencia y la palabra,
con la ilusión del primer día.

Cómo ilumina la luna
esta noche en la montaña,
te digo.
Y tú me respondes, y las estrellas
al oeste del barranco
y el camino.
Desnudos,
porque al tiempo no le importan
las arrugas de un amor profundo;
presos de nada,
libres de todo...
Y Venus sigue luciendo cada atardecer
hasta que amanece,
que no es poco.
Una forma preciosa de entender al amor, ese amor que os desnuda el alma y os hace veros sin ningún pudor, tal y como sois de verdad, qué importan las arrugas ni el paso del tiempo si vosotros sois los mismos de siempre y vuestra mirada mantiene la luz de la primera chispa que os prendió en un mismo fuego...Ayyyy me ha encantado leerte mi querido Alonso, te admiro profundamente querido poeta, miles de besos con todo mi cariño querido amigo....muáááckssss
 
Una forma preciosa de entender al amor, ese amor que os desnuda el alma y os hace veros sin ningún pudor, tal y como sois de verdad, qué importan las arrugas ni el paso del tiempo si vosotros sois los mismos de siempre y vuestra mirada mantiene la luz de la primera chispa que os prendió en un mismo fuego...Ayyyy me ha encantado leerte mi querido Alonso, te admiro profundamente querido poeta, miles de besos con todo mi cariño querido amigo....muáááckssss
Ya los años se convirtieron en un aliado y, mientras la salud respete a estos mortales, el entendimiento sigue rigiendo y mostrando las puertas y ventanas que nos acercan.
Un placer, Isabel, recibir presencia y vistas... y afinidades.
Un gran abrazo Lomi.
 
El amor como columna, como sostén, perdurando en el tiempo, siempre soñé con
ese amor "para toda la vida" pero lamentablemente no pudo ser. Gracias por darnos
la posibilidad de volver a soñar e ilusionarnos. Besitos cariñosos vuelen a tus mejillas.
Qué largo es "para toda la vida" y qué difíciles las relaciones, la convivencia. Pero, sin proponérselo, en ocasiones la vida se hace corta compartiendo sin más compromiso que el de seguir adelante mientras que el compartir no se convierta en un compromiso inasumible.
Muchas gracias, Ana; ya dije; no es fácil la convivencia... pero tuvimos suerte.
Un gran abrazo.
 
Apuesto por la sensualidad,
y la sensibilidad;
porque la pasión me viene grande.
De pasiones el que más sabe
es un tal Jesucristo...
que Dios me salve.

Hay incendios y me apago,
pero sigo soñando con el fuego
que me extinga, y con tu cuerpo,
y con tu rostro aquí a mi lado.
Imagino otros mundos,
otras circunstancias,
y en ellos seguimos juntos;
con nuestros espacios y silencios,
con la presencia y la palabra,
con la ilusión del primer día.

Cómo ilumina la luna
esta noche en la montaña,
te digo.
Y tú me respondes, y las estrellas
al oeste del barranco
y el camino.
Desnudos,
porque al tiempo no le importan
las arrugas de un amor profundo;
presos de nada,
libres de todo...
Y Venus sigue luciendo cada atardecer
hasta que amanece,
que no es poco.

A pie de tierra
 

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