Con el sol de la mañana ví una estrella de mar en el jardín.
La gaviota que sobre el tejado de los vecinos está,
hace un pequeño arco. Con las palmas de las manos sobre el corazón
y los pulgares cruzados, doy un paso hacia atrás amigablemente.
No quiero quitarle la alegría de regalar. Sólo cuando ella gira y
se aleja flotando, llevo la estrella de regreso al mar.
Viento cálido
mi anciana vecinita
trás la cortina.