Antojo lunar (Endecha)

Luis Prieto

Moderador Global
Miembro del equipo
Moderador Global

El beso de la noche
entraba en mi ventana,
un largo beso blanco
yacía en mi almohada.
En el bosque dormido
los árboles danzaban
con la canción del viento
enlazando sus ramas.
La señora de blanco
por el río marchaba
buscando caballero
con corazón de plata.
Yo me vestí de traje
y me afeité la barba,
ella, lucía seda
con destellos de nácar.
Ni luceros ni estrellas
tienen tan pura el alma,
una mitad de hielo,
otra mitad de llama.
El deseo desnudo
recorría su espalda
y de pronto escaparon
suspiros de gargantas.
La sangre de sus venas
me llegaban al alma,
como el agua del río
cuando se pone brava.
Su corazón desnudo
al mío suplicaba,
pidiendo una semilla
que saciara sus ganas.
Aquella noche fue
la mejor madrugada,
llenando mis oídos
caminito del alba.
Y cuando miro al cielo
y la veo menguada,
es que a nuestra semilla
la está meciendo y canta.


 
El beso de la noche
entraba en mi ventana,
un largo beso blanco
yacía en mi almohada.
En el bosque dormido
los árboles danzaban
con la canción del viento
enlazando sus ramas.
La señora de blanco
por el río marchaba
buscando caballero
con corazón de plata.
Yo me vestí de traje
y me afeité la barba,
ella, lucía seda
con destellos de nácar.
Ni luceros ni estrellas
tienen tan pura el alma,
una mitad de hielo,
otra mitad de llama.
El deseo desnudo
recorría su espalda
y de pronto escaparon
suspiros de gargantas.
La sangre de sus venas
me llegaban al alma,
como el agua del río
cuando se pone brava.
Su corazón desnudo
al mío suplicaba,
pidiendo una semilla
que saciara sus ganas.
Aquella noche fue
la mejor madrugada,
llenando mis oídos
caminito del alba.
Y cuando miro al cielo
y la veo menguada,
es que a nuestra semilla
la está meciendo y canta.

No solo es un antojo Luis, sino una cascada de bella y anhelante poesía, en esta endecha tan bien lograda.
Excelente manejo de las figuras retóricas.
Un abrazo, querido amigo.
 
El beso de la noche
entraba en mi ventana,
un largo beso blanco
yacía en mi almohada.
En el bosque dormido
los árboles danzaban
con la canción del viento
enlazando sus ramas.
La señora de blanco
por el río marchaba
buscando caballero
con corazón de plata.
Yo me vestí de traje
y me afeité la barba,
ella, lucía seda
con destellos de nácar.
Ni luceros ni estrellas
tienen tan pura el alma,
una mitad de hielo,
otra mitad de llama.
El deseo desnudo
recorría su espalda
y de pronto escaparon
suspiros de gargantas.
La sangre de sus venas
me llegaban al alma,
como el agua del río
cuando se pone brava.
Su corazón desnudo
al mío suplicaba,
pidiendo una semilla
que saciara sus ganas.
Aquella noche fue
la mejor madrugada,
llenando mis oídos
caminito del alba.
Y cuando miro al cielo
y la veo menguada,
es que a nuestra semilla
la está meciendo y canta.

Ayyy Luís cuánto se me deleita el alma al leer tan bellos y enamorados versos, la Luna realmente te ha visitado y ha plantado claveles y azucenas en tu frondoso corazón con aromas a lirismo y excelente poesía. Encantada de leerte siempre mi querido amigo y ferviente Escudero, miles de besos para ti deseando lo mejor para tu vida....muááááácksssssss tqm.
 
El beso de la noche
entraba en mi ventana,
un largo beso blanco
yacía en mi almohada.
En el bosque dormido
los árboles danzaban
con la canción del viento
enlazando sus ramas.
La señora de blanco
por el río marchaba
buscando caballero
con corazón de plata.
Yo me vestí de traje
y me afeité la barba,
ella, lucía seda
con destellos de nácar.
Ni luceros ni estrellas
tienen tan pura el alma,
una mitad de hielo,
otra mitad de llama.
El deseo desnudo
recorría su espalda
y de pronto escaparon
suspiros de gargantas.
La sangre de sus venas
me llegaban al alma,
como el agua del río
cuando se pone brava.
Su corazón desnudo
al mío suplicaba,
pidiendo una semilla
que saciara sus ganas.
Aquella noche fue
la mejor madrugada,
llenando mis oídos
caminito del alba.
Y cuando miro al cielo
y la veo menguada,
es que a nuestra semilla
la está meciendo y canta.

Todos los preparativos para el especial evento. Un abrazo, Luis.
 
Ayyy Luís cuánto se me deleita el alma al leer tan bellos y enamorados versos, la Luna realmente te ha visitado y ha plantado claveles y azucenas en tu frondoso corazón con aromas a lirismo y excelente poesía. Encantada de leerte siempre mi querido amigo y ferviente Escudero, miles de besos para ti deseando lo mejor para tu vida....muááááácksssssss tqm.

Tus cálidas y dulces palabras me llegan como los besos de la luna alegrándome el alma y los guardo con todo cariño que esta amistad nos brinda.
Muchas gracias mi tierna Isabel por estar siempre ahí, a la vuelta de un suspiro.
Te deseo lo mejor en todas las facetas de tu dulce vida con estos miles de besos que te mando mi eterna Dulcinea. Muáááácksssssss
 

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