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Otro catorce de enero...

Jorge Salvador

Poeta adicto al portal
Aquí nos tienes, padre,
sufriendo otro catorce más de enero
sin ti, los martillazos de la vida
y el odio irracional que mueve el mundo
de un tiempo hasta la fecha;
tratando de encontrar la senda al cielo
en una habitación del purgatorio
con vistas a la nada.

Aquí nos tienes, mira,
de espaldas a sí misma, tu Maruja,
convulsa en su maltrecha anatomía
que apenas ya no es más que el envoltorio
de cuatro tristes huesos;
desde que te marchaste aquella tarde
maldita de ese julio intransigente,
vivir es un asunto de cojones...

Aquí nos tienes, padre,
yo huyendo en solitario, a la deriva,
de lo que se nos va viniendo encima
porque unos pocos creen que somos muchos
y hay muchos que ni muertos tienen dudas
de que los que les matan son los buenos
y los que no comulgan los culpables.

Aquí nos tienes, ¿sabes?
marcados por el paso de los años,
pero con la verdad como escudera
y el alma en los pulmones;
por lo demás, ¿qué más? jugando esta partida
terrible de ajedrez contra la vida
sin reina y sin caballos;
cómo ha cambiado todo desde entonces,
qué triste está sin ti, padre, el silencio,
y qué callado el ruido...

Aquí nos tienes, solos
ante la adversidad, pero sin miedo
y con la eternidad para esperarte
mientras que llega el tiempo
de celebrar con Dios tu vuelta a casa...
 
Última edición:
Aquí nos tienes, padre,
sufriendo otro catorce más de enero
sin ti, los martillazos de la vida
y el odio irracional que mueve el mundo
de un tiempo hasta la fecha;
tratando de encontrar la senda al cielo
en una habitación del purgatorio
con vistas a la nada.

Aquí nos tienes, mira,
de espaldas a sí misma, tu Maruja,
convulsa en su maltrecha anatomía
que apenas ya le ofrece residencia
a cuatro pobres huesos;
desde que te marchaste aquella tarde
maldita de ese julio intransigente,
vivir es un asunto de cojones...

Aquí nos tienes, padre,
yo huyendo en solitario, a la deriva,
de lo que se nos va viniendo encima
porque unos pocos creen que somos muchos
y hay muchos que ni muertos tienen dudas
de que los que les matan son los buenos
y los que no comulgan los culpables.

Aquí nos tienes, ¿sabes?
marcados por el paso de los años,
pero con la verdad como escudera
y el alma en los pulmones;
por lo demás, ¿qué más? jugando esta partida
terrible de ajedrez contra la vida
sin reina y sin caballos;
cómo ha cambiado todo desde entonces,
qué triste está sin ti, padre, el silencio,
y qué callado el ruido...

Aquí nos tienes, solos
ante la adversidad, pero sin miedo
y con la eternidad para esperarte
mientras que llega el tiempo
de celebrar con Dios tu vuelta a casa...
Hermoso poema, me gustó tal vez que muchos versos me resuenan.
"convulsa en su maltrecha anatomía
que apenas ya le ofrece residencia
a cuatro pobres huesos;"
Un gusto leerte. Luciana.
 
Aquí nos tienes, padre,
sufriendo otro catorce más de enero
sin ti, los martillazos de la vida
y el odio irracional que mueve el mundo
de un tiempo hasta la fecha;
tratando de encontrar la senda al cielo
en una habitación del purgatorio
con vistas a la nada.

Aquí nos tienes, mira,
de espaldas a sí misma, tu Maruja,
convulsa en su maltrecha anatomía
que apenas ya le ofrece residencia
a cuatro pobres huesos;
desde que te marchaste aquella tarde
maldita de ese julio intransigente,
vivir es un asunto de cojones...

Aquí nos tienes, padre,
yo huyendo en solitario, a la deriva,
de lo que se nos va viniendo encima
porque unos pocos creen que somos muchos
y hay muchos que ni muertos tienen dudas
de que los que les matan son los buenos
y los que no comulgan los culpables.

Aquí nos tienes, ¿sabes?
marcados por el paso de los años,
pero con la verdad como escudera
y el alma en los pulmones;
por lo demás, ¿qué más? jugando esta partida
terrible de ajedrez contra la vida
sin reina y sin caballos;
cómo ha cambiado todo desde entonces,
qué triste está sin ti, padre, el silencio,
y qué callado el ruido...

Aquí nos tienes, solos
ante la adversidad, pero sin miedo
y con la eternidad para esperarte
mientras que llega el tiempo
de celebrar con Dios tu vuelta a casa...
Poco comentario se puede hacer de un poema hecho desde lo más hondo, con el sentimiento a flor de piel, y dedicado a esa figura irremplazable en la vida de cualquiera de nosotros. Sólo me queda felicitarte por la valentía de escribirlo, y que sepas que no estás solo. Nada puede ocupar su sitio, pero aquí estamos para lo que haga falta.

Un abrazo enorme.
 
Poco comentario se puede hacer de un poema hecho desde lo más hondo, con el sentimiento a flor de piel, y dedicado a esa figura irremplazable en la vida de cualquiera de nosotros. Sólo me queda felicitarte por la valentía de escribirlo, y que sepas que no estás solo. Nada puede ocupar su sitio, pero aquí estamos para lo que haga falta.

Un abrazo enorme.
Gracias, Manolo. Así es, poco más que decir. Tan sólo gracias por estar siempre ahí. Un gran abrazo, amigo
 
¡cómo ha cambiado todo desde entonces!
¡qué triste está sin ti, padre, el silencio!
y qué callado el ruido...

Aquí nos tienes, solos
ante la adversidad, pero sin miedo
y con la eternidad para esperarte
mientras que llega el tiempo
de celebrar con Dios tu vuelta a casa.


No va más, poeta. Sabes que entro poco pero no me puedo resistir a tanto. Me apetece amurallarte, prolongarte y abrazarte; allá, lejos, donde las musas te contemplan.
 
Última edición:
¡cómo ha cambiado todo desde entonces!
¡qué triste está sin ti, padre, el silencio!
y qué callado el ruido...

Aquí nos tienes, solos
ante la adversidad, pero sin miedo
y con la eternidad para esperarte
mientras que llega el tiempo
de celebrar con Dios tu vuelta a casa.


No va más, poeta. Sabes que entro poco pero no me puedo resistir a tanto. Me apetece amurallarte, prolongarte y abrazarte; allá, lejos, donde las musas te contemplan.
Querido y admirado Vicente, no sabes qué alegría...
Desde que te fuiste aquí no hay quien viva, te he echado de menos por activa y por pasiva. No sólo por tu inigualable calidad poética, sino también por tu calidad humana, tanto o más grande que la anterior. Yo también vengo poco por aquí, esto se ha convertido en un solar inhabitable donde quedamos cuatro y nos dedicamos a competir en vez de a ayudar.
Me has alegrado el día, empezaba a estar preocupado por si te había ocurrido algo. Ojalá podamos algún día hacer realidad ese abrazo, te juro que nada me gustaría más...
Mientras tanto, ahí te mando uno virtual con todo mi afecto
 

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