Pintura de Francine-Van-hove
¡Despierta ya! levántate y camina
que ningún desencanto te detenga,
nunca hagas del pasado tu refugio
y en campos del dolor siembra el olvido.
¡Despierta ya! mi nívea mariposa,
que tu blancor alado no se manche.
No olvides al libar buscar tu orquídea,
la reconocerás como tu espejo.
Despiértate alma mía de tal suerte,
que ni la primavera del ayer
que cubrió esplendor tu juventud.
Ni la afilada punta de esa daga
que aún permanece hendida en tu costado,
perdure en tu memoria al despertar.
editada en "Nuestro espacio"
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