Mi querida
Isabel, ya sabes que la vida, demasiadas veces, lleva consigo osguridad, que algunos llevamos a nuestra espalda los llantos de nuestros ancestros, sus fracasos; que buscamos entre sus cenizas algún rescoldo para enceder nuestra antorcha y seguir buscando la luz.
Pero tú eres una afortunada, porque tú haz encontrado esa luz, tienes alma de la poesía la llevas en tu mirada. Este poema, es una maravilla de principio a fin.
El día cuando yo muera
volaré sobre rastrojos,
seré sombra del pasado,
pavesas de su rescoldo,
"alondra muda en el alba",
hoja mustia en el otoño
que, impulsada por la brisa,
se arremolina entre el polvo.
Me he sentido tan cerca y tan lejos, cerca de todo cuanto dices, en sintonia total con tu espiritu de poeta, pero tambien lejos, porque es dificil no perderse por los reglones torcidos de Dios...
Al finalizar mis horas
pediré cuentas al gozo
por vestirme de ilusiones
que portan luto en el fondo.
Verdades que visten de luces y entran a matar, aunque se muera en el intento, solo los valientes
son capaces de mirar a la verdad cara a cara.
Cuando se acabe mi tiempo
y se consuma mi Todo,
me veré envuelta en las brumas
de un ocaso expiatorio;
Pero lo que tú sabes, lo que has encontrado, es ese latido que nos da vida. El latido amoroso, mi querida y sabia compañera.De premio es el contenido de tu romance que nos acerca a ese espejo donde brilla la luz de tu verdad.
Felicidades.
Besos y abrazos mi querida admirada tocaya.
Mas nunca me alejaré
de tu latido amoroso.