Recuperar la memoria

José Luis Galarza

Poeta que considera el portal su segunda casa
Las sombras recuperan el terreno
expropiado del cuerpo.
Los silencios, bultos de las calles,
recuperan la memoria.
En el momento preciso en que
asumimos nuestra enfermedad.
La tierra vuelve a caminar
con la paz férrea del agradecido.
Con la vibración sincera de las cuerdas
vibra el equilibrista,
vibra el pensamiento
que mece el aire.

Los colores regresan a la escena
con el asombro ante la luz
y el sol entre los dientes
descubriendo el esplendor de mañana.

La capilla de la chispa
de los actos heroicos irracionales,
y de los errores más racionales,
y de los incendios inesperados
de una realidad consumida.
Tomo una bocanada de libertad,
muerdo la manzana y lo posible.


 
Última edición:
Las sombras recuperan el terreno
expropiado del cuerpo.
Los silencios, bultos de las calles,
recuperan la memoria.
En el momento preciso en que
asumimos nuestra enfermedad.
La tierra vuelve a caminar
con la paz férrea del agradecido.
Con la vibración sincera de las cuerdas
vibra el equilibrista,
vibra el pensamiento
que mece el aire.

Los colores regresan a la escena
con el asombro ante la luz
y el sol entre los dientes
descubriendo el esplendor de mañana.

La capilla de la chispa
de los actos heroicos irracionales,
y de los errores más racionales,
y de los incendios inesperados
de una realidad consumida.
Tomo una bocanada de libertad,
muerdo la manzana y lo posible.
“...Los silencios, bultos de las calles,
recuperan la memoria...”. Esto es muy bonito, José, un poema para más de una lectura, sin dudarlo, estupendo, poeta, gracias por reconfortarnos con tu lírica.

Abrazos.

Alberto.
 
Última edición:
“...Los silencios, bultos de las calles,
recuperan la memoria...”. Esto es muy bonito, José, un poema para más de una lectura, sin dudarlo, estupendo, poeta, gracias por reconfortarnos con tu lírica.

Abrazos.

Alberto.
Gracias querido Alberto, me alegra retribuir un poco de lo que tú regalas a diario. Abrazos
 
Las sombras recuperan el terreno
expropiado del cuerpo.
Los silencios, bultos de las calles,
recuperan la memoria.
En el momento preciso en que
asumimos nuestra enfermedad.
La tierra vuelve a caminar
con la paz férrea del agradecido.
Con la vibración sincera de las cuerdas
vibra el equilibrista,
vibra el pensamiento
que mece el aire.

Los colores regresan a la escena
con el asombro ante la luz
y el sol entre los dientes
descubriendo el esplendor de mañana.

La capilla de la chispa
de los actos heroicos irracionales,
y de los errores más racionales,
y de los incendios inesperados
de una realidad consumida.
Tomo una bocanada de libertad,
muerdo la manzana y lo posible.


En el momento preciso en que asumimos nuestra enfermedad.
Me imagino una escena donde poco a poco va entrando la luz y dando claridad a la incertidumbre, tengo que reconocer José Luis que algunas veces me detengo en tus poemas e intento hacer una lectura, porque muchas veces solo su autor sabe el motivo o idea que le impulsa a escribir el tema escogido.
Un placer pasar por tu escrito.
Un abrazo
 
En el momento preciso en que asumimos nuestra enfermedad.
Me imagino una escena donde poco a poco va entrando la luz y dando claridad a la incertidumbre, tengo que reconocer José Luis que algunas veces me detengo en tus poemas e intento hacer una lectura, porque muchas veces solo su autor sabe el motivo o idea que le impulsa a escribir el tema escogido.
Un placer pasar por tu escrito.
Un abrazo
Antonio, un abrazo, gracias por detenerte, es tal como dices. Hay universos simbólicos que cada autor recrea, y puede encriptar muchas experiencias. Un abrazo
 

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