Abrahám Emilio
Emilio.
Ríe hombre, ríe, ríe
la vida es veloz, corta, no fue ni será eterna,
que tu saber te guíe
y agiliza la pierna
y vive alegre, aunque la vida te consterna.
De tristeza se llora
porque somos mezquinos para dar alegría,
sonreír es de aurora
y de no ser así, todo se moriría,
por eso hoy canta salmos a toda esta alegría.
Cumple todos tus sueños
no pongas peros, límites, ya no más pesimismo;
con tus ganas y empeños
cree en ti y ten confianza y el mejor optimismo
y lucha por ti mismo.
La meta es de valientes
no te sientas minúsculo, no te aterren pretextos,
el triunfo lo oyes, sientes,
está escrito en tu alma con infinitos textos,
lucha en duros contextos.
No cargues esa herida,
sana tu corazón, pues yo sé que tú puedes,
si sientes la partida
y a rendirte y vencerte y sin más fuerza accedes:
tú serás sin valor, morirás en tus redes.
Y ríe, aun en la muerte,
en la pena, agonía, o el último segundo;
sé feliz y convierte
con este ejemplo digno que inspira mucho al mundo
el cariño fecundo.
Morir es un camino
y Dios mismo lo sabe,
el luto es repentino;
sonreír es la clave
y el pesimismo aquí no se apila ni cabe.
la vida es veloz, corta, no fue ni será eterna,
que tu saber te guíe
y agiliza la pierna
y vive alegre, aunque la vida te consterna.
De tristeza se llora
porque somos mezquinos para dar alegría,
sonreír es de aurora
y de no ser así, todo se moriría,
por eso hoy canta salmos a toda esta alegría.
Cumple todos tus sueños
no pongas peros, límites, ya no más pesimismo;
con tus ganas y empeños
cree en ti y ten confianza y el mejor optimismo
y lucha por ti mismo.
La meta es de valientes
no te sientas minúsculo, no te aterren pretextos,
el triunfo lo oyes, sientes,
está escrito en tu alma con infinitos textos,
lucha en duros contextos.
No cargues esa herida,
sana tu corazón, pues yo sé que tú puedes,
si sientes la partida
y a rendirte y vencerte y sin más fuerza accedes:
tú serás sin valor, morirás en tus redes.
Y ríe, aun en la muerte,
en la pena, agonía, o el último segundo;
sé feliz y convierte
con este ejemplo digno que inspira mucho al mundo
el cariño fecundo.
Morir es un camino
y Dios mismo lo sabe,
el luto es repentino;
sonreír es la clave
y el pesimismo aquí no se apila ni cabe.