Cecilya
Cecy
Nosotros, los árboles, no vivimos presos.
¿Qué sabrán de nosotros los altivos vientos?
Si nos desconocen porque no nos miran
si van arrasando, dejando secuelas
quebrándonos ramas y esparciendo pétalos.
Nosotros, los árboles, no estamos cautivos
elegimos la tierra
honramos la memoria desde la semilla.
¿Qué sabrán los vientos que no se detienen
siempre concentrados en ciegas carreras?
Nosotros, los árboles, somos casas de aves
y en veranos rojos brindamos sombra fresca.
Mas cuando arribe el tiempo de madera seca
silencio de trinos
y el verde se apague
y ya no brotemos
seremos hoguera, corazón, esencia,
fuego del espíritu que alcanzará el cielo.
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