Canción de los árboles

Cecilya

Cecy

Nosotros, los árboles, no vivimos presos.

¿Qué sabrán de nosotros los altivos vientos?

Si nos desconocen porque no nos miran

si van arrasando, dejando secuelas

quebrándonos ramas y esparciendo pétalos.

Nosotros, los árboles, no estamos cautivos

elegimos la tierra

honramos la memoria desde la semilla.

¿Qué sabrán los vientos que no se detienen

siempre concentrados en ciegas carreras?

Nosotros, los árboles, somos casas de aves

y en veranos rojos brindamos sombra fresca.

Mas cuando arribe el tiempo de madera seca

silencio de trinos

y el verde se apague

y ya no brotemos

seremos hoguera, corazón, esencia,

fuego del espíritu que alcanzará el cielo.

.............................................

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Nosotros, los árboles, no vivimos presos.

¿Qué sabrán de nosotros los altivos vientos?

Si nos desconocen porque no nos miran

si van arrasando, dejando secuelas

quebrándonos ramas y esparciendo pétalos.

Nosotros, los árboles, no estamos cautivos

elegimos la tierra

honramos la memoria desde la semilla.

¿Qué sabrán los vientos que no se detienen

siempre concentrados en ciegas carreras?

Nosotros, los árboles, somos casas de aves

y en veranos rojos brindamos sombra fresca.

Mas cuando arribe el tiempo de madera seca

silencio de trinos

y el verde se apague

y ya no brotemos

seremos hoguera, corazón, esencia,

fuego del espíritu que alcanzará el cielo.

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Bella descripción, así es, complementan todo lo que expones.
Dan abrigo y embellecen la naturaleza.

Saludos
 
Pura dulzura y belleza y el poena canción, también :)
Cuestión de perspectivas viento- árbol.
Da para que como siempre lo charlemos y no perdamos la costumbre.
Incluso tenés el arte de suavizar un poco los temas filosófico nostálgicos, my dear.
Imposible llegar primero pero sabés que te acompaño siempre.
Abrazo quiebracostillas y k.i.y.h que mece la plumàgica.
 
Nosotros, los árboles, no vivimos presos.

¿Qué sabrán de nosotros los altivos vientos?

Si nos desconocen porque no nos miran

si van arrasando, dejando secuelas

quebrándonos ramas y esparciendo pétalos.

Nosotros, los árboles, no estamos cautivos

elegimos la tierra

honramos la memoria desde la semilla.

¿Qué sabrán los vientos que no se detienen

siempre concentrados en ciegas carreras?

Nosotros, los árboles, somos casas de aves

y en veranos rojos brindamos sombra fresca.

Mas cuando arribe el tiempo de madera seca

silencio de trinos

y el verde se apague

y ya no brotemos

seremos hoguera, corazón, esencia,

fuego del espíritu que alcanzará el cielo.

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Excelente poema utilizando como musa de la inspiración la naturaleza. Me ha encantado Cecilya. Un abrazo con la pluma del alma
feliz día. Excelente entrada de poema. Te engancha hasta el final.
Nosotros, los árboles, no vivimos presos.

¿Qué sabrán de nosotros los altivos vientos?

Si nos desconocen porque no nos miran

si van arrasando, dejando secuelas

quebrándonos ramas y esparciendo pétalos.
 
Pura dulzura y belleza y el poena canción, también :)
Cuestión de perspectivas viento- árbol.
Da para que como siempre lo charlemos y no perdamos la costumbre.
Incluso tenés el arte de suavizar un poco los temas filosófico nostálgicos, my dear.
Imposible llegar primero pero sabés que te acompaño siempre.
Abrazo quiebracostillas y k.i.y.h que mece la plumàgica.

Sos un loco lindo vos...
Muchas gracias cuore por motivar que yo tenga siempre la sonrisa a flor de labios.
Tenés objetividad cero, pero a estas alturas tu cariño es más fuerte que mi disco rayado acerca de la objetividad cero ;)
Muchas gracias hermano de la vida por estar siempre.
Abrazo enorme.
 
Excelente poema utilizando como musa de la inspiración la naturaleza. Me ha encantado Cecilya. Un abrazo con la pluma del alma
feliz día. Excelente entrada de poema. Te engancha hasta el final.
Nosotros, los árboles, no vivimos presos.

¿Qué sabrán de nosotros los altivos vientos?

Si nos desconocen porque no nos miran

si van arrasando, dejando secuelas

quebrándonos ramas y esparciendo pétalos.

Hay mucho viento en Buenos Aires y el resto fue la inspiración al ver los árboles de mi jardín.
Me alegra que te haya gustado y te agradezco todas tus presencias en mis escritos.
Un abrazo.
 
Nosotros, los árboles, no vivimos presos.

¿Qué sabrán de nosotros los altivos vientos?

Si nos desconocen porque no nos miran

si van arrasando, dejando secuelas

quebrándonos ramas y esparciendo pétalos.

Nosotros, los árboles, no estamos cautivos

elegimos la tierra

honramos la memoria desde la semilla.

¿Qué sabrán los vientos que no se detienen

siempre concentrados en ciegas carreras?

Nosotros, los árboles, somos casas de aves

y en veranos rojos brindamos sombra fresca.

Mas cuando arribe el tiempo de madera seca

silencio de trinos

y el verde se apague

y ya no brotemos

seremos hoguera, corazón, esencia,

fuego del espíritu que alcanzará el cielo.

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Nosotros los árboles...
Qué sabrán los vientos, los altivos vientos de nosotros?
Porque nuestra voz surge con la brisa, con el aire tranquilo y quedo que arranca rumores de nuestras hojas, en un canto suave y profundo que lleva notas de vida.
En el verde haz brillante que tapiza mis hojas, tocarán sinfonías inacabadas las gotas de lluvia las tardes de tormenta. Y esos sones repetidos arrullarán a las aves que en mis ramas tejen sus nidos.
Mi tronco soportará soles y polvo de los caminos y el agua trazará senderos por mi corteza.
Tal vez un día tu mano se apoye contra mí, en un sentir de cariño y agradecimiento. Y es posible que, cuando no sea más que madera muerta, unas manos se calienten al amor de mi fuego.
¡Cómo me gusta tu poesía! Es dulce, sensible, diría que amorosa. Trae sentimientos prendidos a tus palabras y conmueve el corazón.
Gracias por tan precioso regalo. Un fuerte abrazo, con toda mi admiración.
 
Los árboles, esos testigos pacientes y silenciosos de nuestras vidas, algunos de ellos sagrados para muchas antiguas culturas y "miembros destacados" de la naturaleza (y tan a menudo maltratados por nosotros los humanos)
Precioso poema, añadiendo también al viento como elemento coexistente y antagónico, y dejando al lector la posibilidad de imaginar sentidos existencialistas o filosóficos.
Me gustó mucho, Cecy, me parece un poema "redondo" en su intención y construcción, y muy bello, sí.
Mis sinceras felicitaciones, amiga. Un abrazo.
 
Nosotros los árboles...
¿Qué sabrán los vientos, los altivos vientos de nosotros?
Porque nuestra voz surge con la brisa, con el aire tranquilo y quedo que arranca rumores de nuestras hojas, en un canto suave y profundo que lleva notas de vida.
En el verde haz brillante que tapiza mis hojas, tocarán sinfonías inacabadas las gotas de lluvia las tardes de tormenta. Y esos sones repetidos arrullarán a las aves que en mis ramas tejen sus nidos.
Mi tronco soportará soles y polvo de los caminos y el agua trazará senderos por mi corteza.
Tal vez un día tu mano se apoye contra mí, en un sentir de cariño y agradecimiento. Y es posible que, cuando no sea más que madera muerta, unas manos se calienten al amor de mi fuego.


¡Cómo me gusta tu poesía! Es dulce, sensible, diría que amorosa. Trae sentimientos prendidos a tus palabras y conmueve el corazón.
Gracias por tan precioso regalo. Un fuerte abrazo, con toda mi admiración.

Como te decía, esta canción con rimas fue "dictada" por la naturaleza del lugar donde vivo.
Lo que vos escribiste es muy hermoso y nada más alentador para una persona que escribe es recibir devoluciones poéticas y bellísimas como las tuyas.
Lo que me ocurre con los árboles es que desde chica crecí rodeada de ellos y ahora de grande ese profundo sentir que ves es el que me inspira de muchas maneras.
Yo no sé qué mecanismos tendrán los millones de poetas que hay en el mundo, pero sí sé desde mi experiencia, que la mejor poesía es la que se siente de verdad y no se compara con ninguna ficción por más bien elaborada que esté. Es una cuestión de amor y de mirar al entorno precisamente con amor. Por eso también me gusta leerte, porque tu corazón habita en tus escritos.
Muchas gracias, amigo por ser tan bueno, tan generoso y tan presente.
Tu amistad de letras y de vida es un premio que me enorgullece tener.
Un gran abrazo.
 
Nosotros, los árboles, no vivimos presos.

¿Qué sabrán de nosotros los altivos vientos?

Si nos desconocen porque no nos miran

si van arrasando, dejando secuelas

quebrándonos ramas y esparciendo pétalos.

Nosotros, los árboles, no estamos cautivos

elegimos la tierra

honramos la memoria desde la semilla.

¿Qué sabrán los vientos que no se detienen

siempre concentrados en ciegas carreras?

Nosotros, los árboles, somos casas de aves

y en veranos rojos brindamos sombra fresca.

Mas cuando arribe el tiempo de madera seca

silencio de trinos

y el verde se apague

y ya no brotemos

seremos hoguera, corazón, esencia,

fuego del espíritu que alcanzará el cielo.

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los humanos y los árboles mantienen una relación muy íntima. desde la niñez, nos gusta refugiarnos bajo su sombra, subir a las ramas de alguno de ellos para agarrar su fruta, para joder o porque sí. algunos incluso se vuelven lugar de reunión o lugar de lectura. lugar de rito.

eso por supuesto se ha manifestado en la cosmovisión y tradiciones de gentes y culturas, como bien señala el luigi: desde la higuera sagrada bajo la que el buda alcanza la iluminación hasta jesús de nazaret sufriendo ontológica y psicológicamente en el jardín de los olivos, pasando por ygdrasil y la ceiba maya, árboles cósmicos que dan forma al mundo en general.

ésto claramente no es casualidad.

así como no es casualidad que el capitalismo salvaje y lo peor de la modernidad se halle en la guerra desatada contra árboles, bosques, selvas y medio ambiente en general por treinta vulgares monedas.

un hermoso poema para reflexionar, cecy.

salud a vos.
 
Los árboles, esos testigos pacientes y silenciosos de nuestras vidas, algunos de ellos sagrados para muchas antiguas culturas y "miembros destacados" de la naturaleza (y tan a menudo maltratados por nosotros los humanos)
Precioso poema, añadiendo también al viento como elemento coexistente y antagónico, y dejando al lector la posibilidad de imaginar sentidos existencialistas o filosóficos.
Me gustó mucho, Cecy, me parece un poema "redondo" en su intención y construcción, y muy bello, sí.
Mis sinceras felicitaciones, amiga. Un abrazo.

Ayer en Buenos Aires y en particular donde vivo, tuvimos un día de climas múltiples. Tuvimos lluvia, sol, calor, frío, y por último un fuerte viento.
No tuve la necesidad de salir de casa y surgió esta canción con rimas que es inusual en mí porque las uso muy poco, casi nada.
Pero este formato de canción fue ir por algo diferente.
Pensé en el foro de filosóficos, porque claro que más allá de lo netamente visual, hay un pensamiento acerca del antagonismo entre raíz y vuelo, estabilidad amorosa y volatilidad/ superficialidad, a menudo despreciativa y avasallante.
Muchas gracias, amigo por tu generosidad, ya que tus comentarios- y no solo en mis temas-son siempre, absolutamente siempre inteligentes y respetuosos de las ideas de los autores.
Te envío un gran abrazo.
 
Última edición:
los humanos y los árboles mantienen una relación muy íntima. desde la niñez, nos gusta refugiarnos bajo su sombra, subir a las ramas de alguno de ellos para agarrar su fruta, para joder o porque sí. algunos incluso se vuelven lugar de reunión o lugar de lectura. lugar de rito.

eso por supuesto se ha manifestado en la cosmovisión y tradiciones de gentes y culturas, como bien señala el luigi: desde la higuera sagrada bajo la que el buda alcanza la iluminación hasta jesús de nazaret sufriendo ontológica y psicológicamente en el jardín de los olivos, pasando por ygdrasil y la ceiba maya, árboles cósmicos que dan forma al mundo en general.

ésto claramente no es casualidad.

así como no es casualidad que el capitalismo salvaje y lo peor de la modernidad se halle en la guerra desatada contra árboles, bosques, selvas y medio ambiente en general por treinta vulgares monedas.

un hermoso poema para reflexionar, cecy.

salud a vos.

Los árboles son criaturas fascinantes.
Siempre crecí rodeada de ellos y es lógico que me brinden inspiración.
Me gustó toda la reseña que hiciste acerca de la presencia de árboles famosos en acontecimientos importantes de la historia.
Este pequeño poema-canción me surgió al ver ayer a dos de mis hijos verdes adaptarse a la fuerza del viento.
Tengo una palmera y un aguaribay muy jóvenes, ambos benditos porque nacieron solos en el jardín de casa y su condición de flexibilidad es maravillosa.
Creo que ante los ataques de los vientos la sensibilidad sigue siendo la mejor opción. Fluir, esquivar, dejar pasar, "danzar" con la situación etc, etc, para que ningún viento nos quiebre.
Salud a vos y muchas gracias por tu comentario tan rico en conceptos.
 
Nosotros, los árboles, no vivimos presos.

¿Qué sabrán de nosotros los altivos vientos?

Si nos desconocen porque no nos miran

si van arrasando, dejando secuelas

quebrándonos ramas y esparciendo pétalos.

Nosotros, los árboles, no estamos cautivos

elegimos la tierra

honramos la memoria desde la semilla.

¿Qué sabrán los vientos que no se detienen

siempre concentrados en ciegas carreras?

Nosotros, los árboles, somos casas de aves

y en veranos rojos brindamos sombra fresca.

Mas cuando arribe el tiempo de madera seca

silencio de trinos

y el verde se apague

y ya no brotemos

seremos hoguera, corazón, esencia,

fuego del espíritu que alcanzará el cielo.

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Querida Cecil, que bien has abordado el tema de los árboles, les has dado voz a estos seres entrañables que nos acompañan desde la infancia. Sentir sus emociones, su latido, y contemplar con el paso del tiempo, aquellos que nos dieron sombra. Sentir la emoción y la ternura que nos despierta una vieja higuera, de como a pesar de sus ramas secas coservan su esencia y el aroma como diciendo:
Aún estoy aquí...

Precioso Cecil, todo el poema es hermoso, pero he elegido, los verso finales como esa generosa entrega última del árbol.

Mas cuando arribe el tiempo de madera seca

silencio de trinos

y el verde se apague

y ya no brotemos


seremos hoguera, corazón, esencia,

fuego del espíritu que alcanzará el cielo.



Tú poema tiene ritmo, como el latido del corazón del árbol que cuenta su historia.

Me ha gustado mucho, Cecil.Un gusto llegar a tu poesía.
Un abrazo grande
Isabel




He recordado a un autor que ya leía en mi infancia Juan Ramón Jiménez y su tema: "Canción de los árboles"
https://cvc.cervantes.es/literatura/escritores/jrj/antologia/antologia20.htm
 
Última edición:
Querida Cecil, que bien has abordado el tema de los árboles, les has dado voz a estos seres entrañables que nos acompañan desde la infancia. Sentir sus emociones, su latido, y contemplar con el paso del tiempo, aquellos que nos dieron sombra. Sentir la emoción y la ternura que nos despierta una vieja higuera, de como a pesar de sus ramas secas coservan su esencia y el aroma como diciendo:
Aún estoy aquí...

Precioso Cecil, todo el poema es hermoso, pero he elegido, los verso finales como esa generosa entrega última del árbol.

Mas cuando arribe el tiempo de madera seca

silencio de trinos

y el verde se apague

y ya no brotemos


seremos hoguera, corazón, esencia,

fuego del espíritu que alcanzará el cielo.



Tú poema tiene ritmo, como el latido del corazón del árbol que cuenta su historia.

Me ha gustado mucho, Cecil.Un gusto llegar a tu poesía.
Un abrazo grande
Isabel




He recordado a un autor que ya leía en mi infancia Juan Ramón Jiménez y su tema: "Canción de los árboles"
https://cvc.cervantes.es/literatura/escritores/jrj/antologia/antologia20.htm


También mi autora favorita por excelencia, Juana de Ibarbourou habló de la higuera, los pinos, los álamos "fila de muchachos buenos", y les dio entidad.
Donde yo vivo es muy fácil amarlos y son una gran fuente de inspiración.
Me dan mucha paz, son criaturas hermosas y les digo mis hijos verdes.
Verlos fluir a pesar del fuerte viento es una gran lección que me sirve para esquivar los vientos propios de la vida.
Gracias por compartirme el enlace del poema y gracias por tu tiempo de lectura y comentario.
Fue un gusto volver a encontrarte después de un período mío de ausencia.
Un fuerte abrazo.
 
Ay, ¡qué fallo el mío!. Juana de Ibarbourou, esa gran poeta que dedicó un hermoso poema a "La higuera". Recuerdo que me inspiré en él, cuando sentada en un asiento de piedra al borde del camino, que yo llamé desde entonces. El Ricón de la higuera y el pino, recorde la emoción de la Higuera de Juana que clamaba ¡Hoy me llamaron hermosa!
Ay, los árboles, cuantos duendes,(de esos de los que hablaba Lorca para hablar de la inspiración), nos despertaron.
Gracia por recordármelo.
Un abrazo de nuevo, Cecil.
Isabel


 
Última edición:
Ay, ¡qué fallo el mío!. Juana de Ibarbourou, esa gran poeta que dedicó un hermoso poema a "La higuera". Recuerdo que me inspiré en él, cuando sentada en un asiento de piedra al borde del camino, que yo llamé desde entonces. El Ricón de la higuera y el pino, recorde la emoción de la Higuera de Juana que clamaba ¡Hoy me llamaron hermosa!
Ay, los árboles, cuantos duendes,(de esos de los que hablaba Lorca para hablar de la inspiración), nos despertaron.
Gracia por recordármelo.
Un abrazo de nuevo, Cecil.
Isabel

Siempre es agradable recordar a los poetas que marcaron nuestra infancia y juventud y relacionar sus poemas con momentos bellos de nuestras vidas.
Crecí con las obras de Juana, ya que viví en Argentina una educación de excelencia que hoy ya no existe y sus textos eran material de aprendizaje en los libros de primaria y secundaria.
La higuera es una obra valiosa, dulce y atemporal, además de contener una filosofía de interpretaciones múltiples, todas ricas en conceptos profundos.
Otro abrazo y muchas gracias por compartir tus memorias.
 
"Poeta Cecy". Bello y sentido poema.

"Nosotros, los árboles, no estamos cautivos
elegimos la tierra
honramos la memoria desde la semilla".

Aplicando la palabra "humanos" en lugar de "árboles", es nuestra propia historia.
Con mi respeto, un saludo.
 
"Poeta Cecy". Bello y sentido poema.

"Nosotros, los árboles, no estamos cautivos
elegimos la tierra
honramos la memoria desde la semilla".

Aplicando la palabra "humanos" en lugar de "árboles", es nuestra propia historia.
Con mi respeto, un saludo.


Muchas gracias, F por tu tiempo de lectura y por tu tan amable comentario.
Saludos desde Buenos Aires.
 
Nosotros, los árboles, no vivimos presos.

¿Qué sabrán de nosotros los altivos vientos?

Si nos desconocen porque no nos miran

si van arrasando, dejando secuelas

quebrándonos ramas y esparciendo pétalos.

Nosotros, los árboles, no estamos cautivos

elegimos la tierra

honramos la memoria desde la semilla.

¿Qué sabrán los vientos que no se detienen

siempre concentrados en ciegas carreras?

Nosotros, los árboles, somos casas de aves

y en veranos rojos brindamos sombra fresca.

Mas cuando arribe el tiempo de madera seca

silencio de trinos

y el verde se apague

y ya no brotemos

seremos hoguera, corazón, esencia,

fuego del espíritu que alcanzará el cielo.

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Ayyyyyyyyy Cecy qué hermosura de poema, la canción de los árboles es un cántico al Universo, a la vida del Cosmos, ellos nos evocan el sonido de las hojas, el trino de los pájaros, aromas frescos, sirven de conexión entre pasado y futuro, abrazar a un árbol es conectarnos con el poder de la Naturaleza y sentir de lleno su energía, su vibración eterna, sus raíces y su tronco nos llevan a pensar en nuestros principios y valores como eje y sostén de nuestras vidas y sus ramas queriendo tocar el cielo siempre en busca de la luz, ayyyyy.... amo a los árboles y me gusta conocer sus nombres, el fruto que dan, cómo cuidarlos y cómo protegerlos también de la gente mala que los quema para luego comprar más barata su madera o para hacer edificaciones en esos parajes maravillosos de bosques y claro, como todo es una cadena al final viene el cambio climático con sus consecuencias, hay que despertar conciencias cuanto antes querida Ceci.
Y no me extiendo más querida amiga que no quiero abusar tampoco de tu maravilloso tiempo....muááááackssssss
 
Nosotros, los árboles, no vivimos presos.

¿Qué sabrán de nosotros los altivos vientos?

Si nos desconocen porque no nos miran

si van arrasando, dejando secuelas

quebrándonos ramas y esparciendo pétalos.

Nosotros, los árboles, no estamos cautivos

elegimos la tierra

honramos la memoria desde la semilla.

¿Qué sabrán los vientos que no se detienen

siempre concentrados en ciegas carreras?

Nosotros, los árboles, somos casas de aves

y en veranos rojos brindamos sombra fresca.

Mas cuando arribe el tiempo de madera seca

silencio de trinos

y el verde se apague

y ya no brotemos

seremos hoguera, corazón, esencia,

fuego del espíritu que alcanzará el cielo.

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El viento es el amigo inseparable del árbol ya que con su ayuda puede tener muchas otras vistas gracias su inestimable aliento.

Buenas letras.
Un placer.
 
Ayyyyyyyyy Cecy qué hermosura de poema, la canción de los árboles es un cántico al Universo, a la vida del Cosmos, ellos nos evocan el sonido de las hojas, el trino de los pájaros, aromas frescos, sirven de conexión entre pasado y futuro, abrazar a un árbol es conectarnos con el poder de la Naturaleza y sentir de lleno su energía, su vibración eterna, sus raíces y su tronco nos llevan a pensar en nuestros principios y valores como eje y sostén de nuestras vidas y sus ramas queriendo tocar el cielo siempre en busca de la luz, ayyyyy.... amo a los árboles y me gusta conocer sus nombres, el fruto que dan, cómo cuidarlos y cómo protegerlos también de la gente mala que los quema para luego comprar más barata su madera o para hacer edificaciones en esos parajes maravillosos de bosques y claro, como todo es una cadena al final viene el cambio climático con sus consecuencias, hay que despertar conciencias cuanto antes querida Ceci.
Y no me extiendo más querida amiga que no quiero abusar tampoco de tu maravilloso tiempo....muááááackssssss

En temáticas como la de este poema, con gusto puedo ver las múltiples interpretaciones que los compañeros brindan.
Cada persona deja una devolución acorde con su manera de sentir y eso enriquece el intercambio.
Tu comentario de tinte ecológico es muy interesante y revela tu interior, tu sensibilidad y también tu amor por los árboles que son criaturas sublimes e inspiradoras.
A mí me encantan los comentarios extensos :)
pienso que comentar también motiva el ejercicio de la escritura.
Muchas gracias,Isabel por el cariño en cada devolución y por todas tus presencias.
Un abrazo grande.
 
Nosotros, los árboles, no vivimos presos.

¿Qué sabrán de nosotros los altivos vientos?

Si nos desconocen porque no nos miran

si van arrasando, dejando secuelas

quebrándonos ramas y esparciendo pétalos.

Nosotros, los árboles, no estamos cautivos

elegimos la tierra

honramos la memoria desde la semilla.

¿Qué sabrán los vientos que no se detienen

siempre concentrados en ciegas carreras?

Nosotros, los árboles, somos casas de aves

y en veranos rojos brindamos sombra fresca.

Mas cuando arribe el tiempo de madera seca

silencio de trinos

y el verde se apague

y ya no brotemos

seremos hoguera, corazón, esencia,

fuego del espíritu que alcanzará el cielo.

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Este poema me ha hecho recordar una emotiva escena que presencié hace muchos años.
Amanecía cuando yo estaba en un parque que está a la orilla de un río donde hay grandes álamos. Vi al poco, no muy lejos de mi, a los padres de una amiga y me extrañó siendo una hora tan temprana. De repente, la madre abrazó a un imponente álamo con todo lo que le daban sus brazos y permaneció así durante mucho tiempo.
No sabía nada pero intuí que estaba enferma y se estaba despidiendo. Para mi fue una escena de gran belleza que no podía interrumpir, por lo que me fui alejando sin saludarles.
A aquella mujer, lo mismo que a mi ahora, le habría encantado tu poema, gracias.
Un admirado abrazo.
Javier
 
Nosotros, los árboles, no vivimos presos.

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Si nos desconocen porque no nos miran

si van arrasando, dejando secuelas

quebrándonos ramas y esparciendo pétalos.

Nosotros, los árboles, no estamos cautivos

elegimos la tierra

honramos la memoria desde la semilla.

¿Qué sabrán los vientos que no se detienen

siempre concentrados en ciegas carreras?

Nosotros, los árboles, somos casas de aves

y en veranos rojos brindamos sombra fresca.

Mas cuando arribe el tiempo de madera seca

silencio de trinos

y el verde se apague

y ya no brotemos

seremos hoguera, corazón, esencia,

fuego del espíritu que alcanzará el cielo.

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Qué hermoso poema, Cecilya! Para tomar consciencia de la necesidad de su existencia.
Un placer leerte.
Saludos cordiales.
 
Nosotros, los árboles, no vivimos presos.

¿Qué sabrán de nosotros los altivos vientos?

Si nos desconocen porque no nos miran

si van arrasando, dejando secuelas

quebrándonos ramas y esparciendo pétalos.

Nosotros, los árboles, no estamos cautivos

elegimos la tierra

honramos la memoria desde la semilla.

¿Qué sabrán los vientos que no se detienen

siempre concentrados en ciegas carreras?

Nosotros, los árboles, somos casas de aves

y en veranos rojos brindamos sombra fresca.

Mas cuando arribe el tiempo de madera seca

silencio de trinos

y el verde se apague

y ya no brotemos

seremos hoguera, corazón, esencia,

fuego del espíritu que alcanzará el cielo.

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Una oda inspirada por la naturaleza.
Secuestró mi atención. Muy bueno.
Saludos!
 
Este poema me ha hecho recordar una emotiva escena que presencié hace muchos años.
Amanecía cuando yo estaba en un parque que está a la orilla de un río donde hay grandes álamos. Vi al poco, no muy lejos de mi, a los padres de una amiga y me extrañó siendo una hora tan temprana. De repente, la madre abrazó a un imponente álamo con todo lo que le daban sus brazos y permaneció así durante mucho tiempo.
No sabía nada pero intuí que estaba enferma y se estaba despidiendo. Para mi fue una escena de gran belleza que no podía interrumpir, por lo que me fui alejando sin saludarles.
A aquella mujer, lo mismo que a mi ahora, le habría encantado tu poema, gracias.
Un admirado abrazo.
Javier

Muchas gracias Javier por haberme compartido esta historia tan nostálgica y significativa.
Los poemas tienen la particularidad de conectarnos con emociones, memorias, sentimientos, en sí sacan lo que de algún modo guardamos. Por eso me agrada la diversidad de enfoques ante las mismas palabras.
Me alegra volver a intercambiar un comentario con vos.
Un abrazo y muy feliz viernes.
 

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