Generales 33 : Yo me arremolino

José Valverde Yuste

Poeta que considera el portal su segunda casa


Yo me arremolino pensando
en tu misterio divino, tarde
que vienes arrastrándote,
besando el horizonte con el sol caído.

Tarde pensativa , lentes de porcelana,
los centauros cabalgando se llevan tu luminosidad
viniendo los señores de la oscuridad
con sus flautas largas.

Melenas derrotadas, trigo ocultándose
tras el reino lejano, rosáceo como tu cara,
rojo pasión como tus labios.

Paseando en el ocaso viene mí amada
presumiendo su elegancia
que ni los claveles del cielo pueden igualarla.

Círculo plateado, estimulas mi felicidad,
alumbrando con elegancia, los muelles,
los brillantes prados, los rincones, donde
nos amamos, bajo tu amparo.

Callejones quejosos, no reciben tu halo;
luces que bailando a la noche
con su manto nos van envolviendo
con su mantilla de lunares pálidos y plata.

Rosas sufridas, a oscuras
os quedáis, ateridas porque el sol, vuestro padre,
ha partido de viaje con su equipaje
y ha vuelto vuestra hija pródiga, la luna.
 


Yo me arremolino pensando
en tu misterio divino, tarde
que vienes arrastrándote,
besando el horizonte con el sol caído.

Tarde pensativa , lentes de porcelana,
los centauros cabalgando se llevan tu luminosidad
viniendo los señores de la oscuridad
con sus flautas largas.

Melenas derrotadas, trigo ocultándose
tras el reino lejano, rosáceo como tu cara,
rojo pasión como tus labios.

Paseando en el ocaso viene mí amada
presumiendo su elegancia
que ni los claveles del cielo pueden igualarla.

Círculo plateado, estimulas mi felicidad,
alumbrando con elegancia, los muelles,
los brillantes prados, los rincones, donde
nos amamos, bajo tu amparo.

Callejones quejosos, no reciben tu halo;
luces que bailando a la noche
con su manto nos van envolviendo
con su mantilla de lunares pálidos y plata.

Rosas sufridas, a oscuras
os quedáis, ateridas porque el sol, vuestro padre,
ha partido de viaje con su equipaje
y ha vuelto vuestra hija pródiga, la luna.
Dulce melodía y añoranza.

Un abrazo fuerte.
 


Yo me arremolino pensando
en tu misterio divino, tarde
que vienes arrastrándote,
besando el horizonte con el sol caído.

Tarde pensativa , lentes de porcelana,
los centauros cabalgando se llevan tu luminosidad
viniendo los señores de la oscuridad
con sus flautas largas.

Melenas derrotadas, trigo ocultándose
tras el reino lejano, rosáceo como tu cara,
rojo pasión como tus labios.

Paseando en el ocaso viene mí amada
presumiendo su elegancia
que ni los claveles del cielo pueden igualarla.

Círculo plateado, estimulas mi felicidad,
alumbrando con elegancia, los muelles,
los brillantes prados, los rincones, donde
nos amamos, bajo tu amparo.

Callejones quejosos, no reciben tu halo;
luces que bailando a la noche
con su manto nos van envolviendo
con su mantilla de lunares pálidos y plata.

Rosas sufridas, a oscuras
os quedáis, ateridas porque el sol, vuestro padre,
ha partido de viaje con su equipaje
y ha vuelto vuestra hija pródiga, la luna.

Es una bonita pincelada del atardecer que antecede a la noche.
Ambos extremos del día, su inicio y final, se prestan para una grata inspiración.
Me agradaron las imágenes y la música celta que usaste para ilustrar el poema.
Un abrazo y feliz jueves.
 
Es una bonita pincelada del atardecer que antecede a la noche.
Ambos extremos del día, su inicio y final, se prestan para una grata inspiración.
Me agradaron las imágenes y la música celta que usaste para ilustrar el poema.
Un abrazo y feliz jueves.
Gracias Cecilya por tus comentarios. Ya sabes, son un placer para mí leerlos. Un abrazo con la pluma del alma
 

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