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Generales 58 : Vivimos apesadumbrados

José Valverde Yuste

Poeta que considera el portal su segunda casa


Vivimos apesadumbrados por los recuerdos,
eslabones oscuros de la cadena,
nidos de víboras desperezándose
sobre la oquedad secreta de la mente.

Árbol sin follaje donde vive un gorrión sin nido,
ebrio de soledad en algún bosque escondido,
entre el ruido de los seres que habitan ese vacío.

Alma errante por la galaxia
donde habita el subconsciente del olvido,
una termita destruyendo tu cortocircuito.

Una lámpara apagada en la neurona
de la vida, un latir los sentidos sin sentir;
es como morir en vida, una pasión sin placer,
odiar hasta el aliento.

Alimentar la llama del ego,
de la certidumbre ciega, el caminar ególatra,
caminando sobre crestas de olas
que acabando su recorrido están muertas;
es sentarse en el trono del empecinado,
sintiéndose alado, endiosado por los astros;
es correr como un corcel sin destino.
 


Vivimos apesadumbrados por los recuerdos,
eslabones oscuros de la cadena,
nidos de víboras desperezándose
sobre la oquedad secreta de la mente.

Árbol sin follaje donde vive un gorrión sin nido,
ebrio de soledad en algún bosque escondido,
entre el ruido de los seres que habitan ese vacío.

Alma errante por la galaxia
donde habita el subconsciente del olvido,
una termita destruyendo tu cortocircuito.

Una lámpara apagada en la neurona
de la vida, un latir los sentidos sin sentir;
es como morir en vida, una pasión sin placer,
odiar hasta el aliento.

Alimentar la llama del ego,
de la certidumbre ciega, el caminar ególatra,
caminando sobre crestas de olas
que acabando su recorrido están muertas;
es sentarse en el trono del empecinado,
sintiéndose alado, endiosado por los astros;
es correr como un corcel sin destino.
Así es amigo José, esa pesadumbre, de la que bien hablan tus líricos versos, muy a menudo nos recorre el alma y a veces casi nos la apaga. Encantada de leerte y de escuchar la música tan bella que nos compartes, besos para ti con admiración y cariño....muááácksssss
 
Así es amigo José, esa pesadumbre, de la que bien hablan tus líricos versos, muy a menudo nos recorre el alma y a veces casi nos la apaga. Encantada de leerte y de escuchar la música tan bella que nos compartes, besos para ti con admiración y cariño....muááácksssss
Gracias Isabel por tus halagos hacia mis letras. Un placer recibirte por este humilde rincón. Un abrazo
 


Vivimos apesadumbrados por los recuerdos,
eslabones oscuros de la cadena,
nidos de víboras desperezándose
sobre la oquedad secreta de la mente.

Árbol sin follaje donde vive un gorrión sin nido,
ebrio de soledad en algún bosque escondido,
entre el ruido de los seres que habitan ese vacío.

Alma errante por la galaxia
donde habita el subconsciente del olvido,
una termita destruyendo tu cortocircuito.

Una lámpara apagada en la neurona
de la vida, un latir los sentidos sin sentir;
es como morir en vida, una pasión sin placer,
odiar hasta el aliento.

Alimentar la llama del ego,
de la certidumbre ciega, el caminar ególatra,
caminando sobre crestas de olas
que acabando su recorrido están muertas;
es sentarse en el trono del empecinado,
sintiéndose alado, endiosado por los astros;
es correr como un corcel sin destino.
Gracias estimado maestro por tu paso. Un saludo
 


Vivimos apesadumbrados por los recuerdos,
eslabones oscuros de la cadena,
nidos de víboras desperezándose
sobre la oquedad secreta de la mente.

Árbol sin follaje donde vive un gorrión sin nido,
ebrio de soledad en algún bosque escondido,
entre el ruido de los seres que habitan ese vacío.

Alma errante por la galaxia
donde habita el subconsciente del olvido,
una termita destruyendo tu cortocircuito.

Una lámpara apagada en la neurona
de la vida, un latir los sentidos sin sentir;
es como morir en vida, una pasión sin placer,
odiar hasta el aliento.

Alimentar la llama del ego,
de la certidumbre ciega, el caminar ególatra,
caminando sobre crestas de olas
que acabando su recorrido están muertas;
es sentarse en el trono del empecinado,
sintiéndose alado, endiosado por los astros;
es correr como un corcel sin destino.
Así es, los recuerdos muchas veces nos sepultan y otras nos ayuda a seguir adelante.

Un abrazo fuerte
 


Vivimos apesadumbrados por los recuerdos,
eslabones oscuros de la cadena,
nidos de víboras desperezándose
sobre la oquedad secreta de la mente.

Árbol sin follaje donde vive un gorrión sin nido,
ebrio de soledad en algún bosque escondido,
entre el ruido de los seres que habitan ese vacío.

Alma errante por la galaxia
donde habita el subconsciente del olvido,
una termita destruyendo tu cortocircuito.

Una lámpara apagada en la neurona
de la vida, un latir los sentidos sin sentir;
es como morir en vida, una pasión sin placer,
odiar hasta el aliento.

Alimentar la llama del ego,
de la certidumbre ciega, el caminar ególatra,
caminando sobre crestas de olas
que acabando su recorrido están muertas;
es sentarse en el trono del empecinado,
sintiéndose alado, endiosado por los astros;
es correr como un corcel sin destino.
A veces hay que elegir bajo el foco de qué pesadumbre pararse.
Un gusto pasar José, saludos.
 

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