Miscelánea

Zulma Martínez

Mar azul...
Bulle la extraña mezcolanza
al calor febril de los recuerdos.
Se mezclan, en la estrambótica marmita,
las punzadoras nostalgias
con los escasos condimentos
de pasajeras ilusiones.
La tristeza remueve absurdas fantasías,
mientras, en la extraña mezcla, rebusca
algún resto de indicios de ternura.
Insistente, el paso del tiempo,
con su desmedido apremio,
agrega al revoltijo acotadas dosis
de embriagadoras alegrías.
Y la demencia.... ¡oh, ella!
enajenada, inconsciente, altiva,
blandiendo sus vestiduras
mantiene, porfiadamente,
la siniestra hoguera encendida.
 
Bulle la extraña mezcolanza
al calor febril de los recuerdos.
Se mezclan, en la estrambótica marmita,
las punzadoras nostalgias
con los escasos condimentos
de pasajeras ilusiones.
La tristeza remueve absurdas fantasías,
mientras, en la extraña mezcla, rebusca
algún resto de indicios de ternura.
Insistente, el paso del tiempo,
con su desmedido apremio,
agrega al revoltijo acotadas dosis
de embriagadoras alegrías.
Y la demencia.... ¡oh, ella!
enajenada, inconsciente, altiva,
blandiendo sus vestiduras
mantiene, porfiadamente,
la siniestra hoguera encendida.
La tristeza que enciende la hoguera del amor.

Saludos
 
Muy acertada esa metáfora del pensamiento como un caldero, es que es tal cual y el toque final de los achaques de la vejez fabuloso. un abrazo fuerte.
 
Bulle la extraña mezcolanza
al calor febril de los recuerdos.
Se mezclan, en la estrambótica marmita,
las punzadoras nostalgias
con los escasos condimentos
de pasajeras ilusiones.
La tristeza remueve absurdas fantasías,
mientras, en la extraña mezcla, rebusca
algún resto de indicios de ternura.
Insistente, el paso del tiempo,
con su desmedido apremio,
agrega al revoltijo acotadas dosis
de embriagadoras alegrías.
Y la demencia.... ¡oh, ella!
enajenada, inconsciente, altiva,
blandiendo sus vestiduras
mantiene, porfiadamente,
la siniestra hoguera encendida.
Pues que labor tan importante hace la demencia. Maravilla de poema. Un gusto leerte.
 
Bullidora marmita donde todo puede mezclarse para u extraño potaje.

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Bulle la extraña mezcolanza
al calor febril de los recuerdos.
Se mezclan, en la estrambótica marmita,
las punzadoras nostalgias
con los escasos condimentos
de pasajeras ilusiones.
La tristeza remueve absurdas fantasías,
mientras, en la extraña mezcla, rebusca
algún resto de indicios de ternura.
Insistente, el paso del tiempo,
con su desmedido apremio,
agrega al revoltijo acotadas dosis
de embriagadoras alegrías.
Y la demencia.... ¡oh, ella!
enajenada, inconsciente, altiva,
blandiendo sus vestiduras
mantiene, porfiadamente,
la siniestra hoguera encendida.
Precioso poema, me ha encantado leerte. Un abrazo con la pluma del alma. Buen día
 
Última edición:
Bulle la extraña mezcolanza
al calor febril de los recuerdos.
Se mezclan, en la estrambótica marmita,
las punzadoras nostalgias
con los escasos condimentos
de pasajeras ilusiones.
La tristeza remueve absurdas fantasías,
mientras, en la extraña mezcla, rebusca
algún resto de indicios de ternura.
Insistente, el paso del tiempo,
con su desmedido apremio,
agrega al revoltijo acotadas dosis
de embriagadoras alegrías.
Y la demencia.... ¡oh, ella!
enajenada, inconsciente, altiva,
blandiendo sus vestiduras
mantiene, porfiadamente,
la siniestra hoguera encendida.
Ha sido un deleite, Zulma. Me encantó como describís a esa demencia que los mantiene encendidos.
Gracias por compartir.
Saludos.
 
Bulle la extraña mezcolanza
al calor febril de los recuerdos.
Se mezclan, en la estrambótica marmita,
las punzadoras nostalgias
con los escasos condimentos
de pasajeras ilusiones.
La tristeza remueve absurdas fantasías,
mientras, en la extraña mezcla, rebusca
algún resto de indicios de ternura.
Insistente, el paso del tiempo,
con su desmedido apremio,
agrega al revoltijo acotadas dosis
de embriagadoras alegrías.
Y la demencia.... ¡oh, ella!
enajenada, inconsciente, altiva,
blandiendo sus vestiduras
mantiene, porfiadamente,
la siniestra hoguera encendida.

Dicen algunos pensadores que la mente es caos, la llaman incluso el mono que salta de rama en rama.
También afirman que solo la palabra puede ordenar esa mezcla de ideas y nosotros los poetas que trabajamos con las palabras, no hacemos más que poner un poco de luz y expresar todas esas imágenes y emociones.
Siempre es un placer reflexionar con tus obras, Zulma.
Un abrazo y muy feliz semana.
 
Dicen algunos pensadores que la mente es caos, la llaman incluso el mono que salta de rama en rama.
También afirman que solo la palabra puede ordenar esa mezcla de ideas y nosotros los poetas que trabajamos con las palabras, no hacemos más que poner un poco de luz y expresar todas esas imágenes y emociones.
Siempre es un placer reflexionar con tus obras, Zulma.
Un abrazo y muy feliz semana.
Me encantan tus comentarios, siempre enriquecedores, Cecilya... Muchas gracias! Abrazo y muy feliz resto de semana...
 

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