Zulma Martínez
Mar azul...
Bulle la extraña mezcolanza
al calor febril de los recuerdos.
Se mezclan, en la estrambótica marmita,
las punzadoras nostalgias
con los escasos condimentos
de pasajeras ilusiones.
La tristeza remueve absurdas fantasías,
mientras, en la extraña mezcla, rebusca
algún resto de indicios de ternura.
Insistente, el paso del tiempo,
con su desmedido apremio,
agrega al revoltijo acotadas dosis
de embriagadoras alegrías.
Y la demencia.... ¡oh, ella!
enajenada, inconsciente, altiva,
blandiendo sus vestiduras
mantiene, porfiadamente,
la siniestra hoguera encendida.
al calor febril de los recuerdos.
Se mezclan, en la estrambótica marmita,
las punzadoras nostalgias
con los escasos condimentos
de pasajeras ilusiones.
La tristeza remueve absurdas fantasías,
mientras, en la extraña mezcla, rebusca
algún resto de indicios de ternura.
Insistente, el paso del tiempo,
con su desmedido apremio,
agrega al revoltijo acotadas dosis
de embriagadoras alegrías.
Y la demencia.... ¡oh, ella!
enajenada, inconsciente, altiva,
blandiendo sus vestiduras
mantiene, porfiadamente,
la siniestra hoguera encendida.