IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Saltan los segundos,
danzando en mi muñeca,
gritan sus consciencias,
de tenue eternidad,
se bifurcan los sentidos,
como noche y como día,
como muerte y vida,
entre espacios se inclinan,
las promesas en el viento,
quieren saltar,
desean borrarse del presente,
mi garganta succiona,
lo que parecía ser voluntad,
lo que parecía sanar con cada herida,
en mis pulmones anida,
un vacío que desconcierta
a todo aquel que busque vida,
y en mi alma se libra,
la única batalla que me mata,
de a poco,
tan lentamente,
desterrándome de mi cuerpo,
condenándome a no reconocerme.
danzando en mi muñeca,
gritan sus consciencias,
de tenue eternidad,
se bifurcan los sentidos,
como noche y como día,
como muerte y vida,
entre espacios se inclinan,
las promesas en el viento,
quieren saltar,
desean borrarse del presente,
mi garganta succiona,
lo que parecía ser voluntad,
lo que parecía sanar con cada herida,
en mis pulmones anida,
un vacío que desconcierta
a todo aquel que busque vida,
y en mi alma se libra,
la única batalla que me mata,
de a poco,
tan lentamente,
desterrándome de mi cuerpo,
condenándome a no reconocerme.