Son los labios que adornan su semblante
el borde vivo de una gran cornisa,
y es su boca de pétalos y brisa
cárcava de marfil y voz radiante.
Son sus besos un rayo fulgurante
con el trueno sonoro de la risa
que al alumbrar la cárcava se irisa
cristalina y azul como un diamante.
Tras sus labios de auroras boreales
cabalgará mi corazón furtivo
que buscando sus besos se desboca,
Soy el hombre que se quedó cautivo,
y enciende las hogueras de sus lares
con el fuego y las llamas de su boca.
Pepe Soriano Simón
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el borde vivo de una gran cornisa,
y es su boca de pétalos y brisa
cárcava de marfil y voz radiante.
Son sus besos un rayo fulgurante
con el trueno sonoro de la risa
que al alumbrar la cárcava se irisa
cristalina y azul como un diamante.
Tras sus labios de auroras boreales
cabalgará mi corazón furtivo
que buscando sus besos se desboca,
Soy el hombre que se quedó cautivo,
y enciende las hogueras de sus lares
con el fuego y las llamas de su boca.
Pepe Soriano Simón
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