I
Calmando mi sed
mi madre Granada
me dio de beber.
Me dio de beber
el agua del Darro
que me hizo volver.
II
Desde mi ventana
contemplo la nieve
de Sierra Nevada.
Desde mi balcón
contemplo La Alhambra
con su torreón.
III
Se enciende Granada
igual que una antorcha
de rojos matices.
Y un verso de Lorca
enciende la noche
del Generalife.
IV
En el Sacromonte
se ven los gitanos
bailar y reír.
Y en el Albaicín
las niñas bonitas
cantan al Genil.
V
Si subo al Veleta
me siento volando
sobre su alta sierra,
y soy un cometa
que al cielo abrazando
besará esta tierra.
VI
Paro en la Alpujarra
a tomar un vino
con la flor de un queso.
Bendita la jarra
y el sabor divino
que deja su beso.
Pepe Soriano
Calmando mi sed
mi madre Granada
me dio de beber.
Me dio de beber
el agua del Darro
que me hizo volver.
II
Desde mi ventana
contemplo la nieve
de Sierra Nevada.
Desde mi balcón
contemplo La Alhambra
con su torreón.
III
Se enciende Granada
igual que una antorcha
de rojos matices.
Y un verso de Lorca
enciende la noche
del Generalife.
IV
En el Sacromonte
se ven los gitanos
bailar y reír.
Y en el Albaicín
las niñas bonitas
cantan al Genil.
V
Si subo al Veleta
me siento volando
sobre su alta sierra,
y soy un cometa
que al cielo abrazando
besará esta tierra.
VI
Paro en la Alpujarra
a tomar un vino
con la flor de un queso.
Bendita la jarra
y el sabor divino
que deja su beso.
Pepe Soriano