dragon_ecu
Esporádico permanente
En el sur del sur, existe una pequeña ave que cada año dedica mucho tiempo a construir su casa.
No es un nido simple de ramitas y hojas, no. Es una verdadera obra de construcción muy metódica.
Es curioso ver en las ramas de los árboles, pequeños hornos como si las ardillas o los enanos hicieran allí su pan.
Poco a poco este pajarillo vuela entre acequias, orillas de lago y ríos.
Volando sin detenerse busca el brillo de la arcilla, o el ocre del lodo.
Hábil albañil junta partes de tierra y mezcla en argamasa, para luego llevar rápidamente en su pico y colocarlo con destreza.. antes que esta se empiece a solidificar.
Viejas ramitas muertas le sirven de refuerzos y soportes y así mismo los elije pequeños para que no sobresalgan puntas.
Parte construyendo paredes curvas, que se van encerrando como los pétalos de un botón de rosa, y llega el interior de pelusa y viejas plumas suaves.
Va puliendo poco a poco las paredes para darles una textura y consistencia tal que retiene el calor ante el frío, y que refresca ante el calor.
Y en cada vuelo trae más lodo que sigue agregando hasta cerrar su pequeño horno con una pequeña abertura por donde apenas alcanza a entrar.
Con desechos y despojos, con barro y partes muertas de vegetación, procura un sitio para albergar nuevas vidas, al poner al interior los huevos que gracias a esa cálida protección eclosionan de forma segura.
En esas tierras le llaman hornero.
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No se han ido del todo - Martín Valverde.
No es un nido simple de ramitas y hojas, no. Es una verdadera obra de construcción muy metódica.
Es curioso ver en las ramas de los árboles, pequeños hornos como si las ardillas o los enanos hicieran allí su pan.
Poco a poco este pajarillo vuela entre acequias, orillas de lago y ríos.
Volando sin detenerse busca el brillo de la arcilla, o el ocre del lodo.
Hábil albañil junta partes de tierra y mezcla en argamasa, para luego llevar rápidamente en su pico y colocarlo con destreza.. antes que esta se empiece a solidificar.
Viejas ramitas muertas le sirven de refuerzos y soportes y así mismo los elije pequeños para que no sobresalgan puntas.
Parte construyendo paredes curvas, que se van encerrando como los pétalos de un botón de rosa, y llega el interior de pelusa y viejas plumas suaves.
Va puliendo poco a poco las paredes para darles una textura y consistencia tal que retiene el calor ante el frío, y que refresca ante el calor.
Y en cada vuelo trae más lodo que sigue agregando hasta cerrar su pequeño horno con una pequeña abertura por donde apenas alcanza a entrar.
Con desechos y despojos, con barro y partes muertas de vegetación, procura un sitio para albergar nuevas vidas, al poner al interior los huevos que gracias a esa cálida protección eclosionan de forma segura.
En esas tierras le llaman hornero.
con barro y ramas
el hornero levanta
su nuevo nido
el hornero levanta
su nuevo nido
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