angelcesar
Poeta que considera el portal su segunda casa
LIBERTAD DETRÁS DE LAS CADENAS
Mirar a los costados o atarse a unas cadenas
y no enfrentar aquellos hirientes desafíos,
es como un laberinto con una luz apenas
visible en el extremo donde trepanan ríos.
Si es dolor lo que corre filtrado entre las venas,
o es en verano cuando se sienten más los fríos,
se debe abrir el alma deseosa por escenas
cuyo entorno agobiado se cargue de atavíos.
A un paso está la paz. El cuerpo sigue vivo
muriendo en el encierro con miles de galones
que suman tras los días un peso destructivo.
No hay vallas ni secretos, son fuertes ambiciones
e intensa voluntad con diana en lo nocivo.
Son ellas las que pueden romper los eslabones.
Mirar a los costados o atarse a unas cadenas
y no enfrentar aquellos hirientes desafíos,
es como un laberinto con una luz apenas
visible en el extremo donde trepanan ríos.
Si es dolor lo que corre filtrado entre las venas,
o es en verano cuando se sienten más los fríos,
se debe abrir el alma deseosa por escenas
cuyo entorno agobiado se cargue de atavíos.
A un paso está la paz. El cuerpo sigue vivo
muriendo en el encierro con miles de galones
que suman tras los días un peso destructivo.
No hay vallas ni secretos, son fuertes ambiciones
e intensa voluntad con diana en lo nocivo.
Son ellas las que pueden romper los eslabones.
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