De niño, Federico ya era trigo,
y un beso de calandria su mirada,
que cegaron, de noche, y en Granada,
falangistas en casa de su amigo.
Cuando vuelvo a mi tierra no consigo
encontrar en la nieve su pisada,
un llanto de ventisca ensangrentada
al verso clausuró, llevó consigo,
Y se tornó calandria permanente
el romance en la voz rasgada y pura
que al sereno dolor le impide el llanto.
Pero Granada, siempre diferente,
al nardo de la pena dio blancura
dormido el corazón, y jondo el canto.
Pepe Soriano Simón
Safe Creative
Febrero 2025
y un beso de calandria su mirada,
que cegaron, de noche, y en Granada,
falangistas en casa de su amigo.
Cuando vuelvo a mi tierra no consigo
encontrar en la nieve su pisada,
un llanto de ventisca ensangrentada
al verso clausuró, llevó consigo,
Y se tornó calandria permanente
el romance en la voz rasgada y pura
que al sereno dolor le impide el llanto.
Pero Granada, siempre diferente,
al nardo de la pena dio blancura
dormido el corazón, y jondo el canto.
Pepe Soriano Simón
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Febrero 2025
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