Luis Á. Ruiz Peradejordi
Poeta que considera el portal su segunda casa
En el silencio de las palabras perdidas,
las que me fueron abandonando
en las márgenes del camino.
Aquellas que manaban como fuente
y yo dejaba caer en tus oídos.
Palabras que quedaron
presas de tinta en hojas de papel
de uno de tantos cuadernos.
Las que fueron a morar
en las páginas de los tratados,
de los libros serios y profundos.
Palabras habladas sin control,
sin contarlas, sin medirlas,
despilfarradas en lugares,
en gentes impropias,
cuando tuve que ser avaro de ellas.
Las que hoy me faltan, las que amordazan
mi lengua, mi mano,
perdidas para siempre
en rincones de ignorancia.
¡Qué terrible mundo, en que me faltan las palabras!
las que me fueron abandonando
en las márgenes del camino.
Aquellas que manaban como fuente
y yo dejaba caer en tus oídos.
Palabras que quedaron
presas de tinta en hojas de papel
de uno de tantos cuadernos.
Las que fueron a morar
en las páginas de los tratados,
de los libros serios y profundos.
Palabras habladas sin control,
sin contarlas, sin medirlas,
despilfarradas en lugares,
en gentes impropias,
cuando tuve que ser avaro de ellas.
Las que hoy me faltan, las que amordazan
mi lengua, mi mano,
perdidas para siempre
en rincones de ignorancia.
¡Qué terrible mundo, en que me faltan las palabras!