El mezquite

Andrik Navarrete Arias

Poeta recién llegado
¡Ancestral!
Estuvo antes de yo nacer,
vio a mi abuela cimentar su casa,
de cuando otrora todo era desértico.

¡Indiferente!
Apenas hago consciencia de su derecho al respeto
mientras tan dolorosamente impasible
carga con la vida, la mantiene en tierra
y la eleva a su final.

¡Fértil, pura vida!
Su raíz tosca, áspero del tronco,
pero sus brazos son finos, y los dedos de mujer
se enredan en el aire que,
aun atándonos a la tierra,
estos al final nos elevarán.
 
¡Ancestral!
Estuvo antes de yo nacer,
vio a mi abuela cimentar su casa,
de cuando otrora todo era desértico.

¡Indiferente!
Apenas hago consciencia de su derecho al respeto
mientras tan dolorosamente impasible
carga con la vida, la mantiene en tierra
y la eleva a su final.

¡Fértil, pura vida!
Su raíz tosca, áspero del tronco,
pero sus brazos son finos, y los dedos de mujer
se enredan en el aire que,
aun atándonos a la tierra,
estos al final nos elevarán.
Me gusta como describe la esperanza y la pureza de la vida, a la vez que retratan la lucha entre arraigar y trascender.
Muy bueno.

Saludos
 
El poema es un canto contemplativo al árbol como símbolo ancestral, testigo silencioso del paso del tiempo y la historia familiar. En su primera parte, resalta su antigüedad y presencia fundacional; en la segunda, su silenciosa dignidad frente al olvido humano; y en la tercera, su fuerza vital y su capacidad de elevar lo terreno hacia lo espiritual. Así, el árbol representa la conexión entre lo pasado y lo eterno, entre la raíz profunda y la aspiración al cielo, recordándonos que lo más humilde puede ser también lo más sagrado.

Excelente

Saludos cordiales
 
¡Ancestral!
Estuvo antes de yo nacer,
vio a mi abuela cimentar su casa,
de cuando otrora todo era desértico.

¡Indiferente!
Apenas hago consciencia de su derecho al respeto
mientras tan dolorosamente impasible
carga con la vida, la mantiene en tierra
y la eleva a su final.

¡Fértil, pura vida!
Su raíz tosca, áspero del tronco,
pero sus brazos son finos, y los dedos de mujer
se enredan en el aire que,
aun atándonos a la tierra,
estos al final nos elevarán.
Maravilla, un poema al egregio mezquite, árbol norteño por antonomacia. Habíalo ahí en mi patria chica, Chihuahua. Me has traído hermosos recuerdos. Un gran poema. Un gusto leerte.
 
El poema es un canto contemplativo al árbol como símbolo ancestral, testigo silencioso del paso del tiempo y la historia familiar. En su primera parte, resalta su antigüedad y presencia fundacional; en la segunda, su silenciosa dignidad frente al olvido humano; y en la tercera, su fuerza vital y su capacidad de elevar lo terreno hacia lo espiritual. Así, el árbol representa la conexión entre lo pasado y lo eterno, entre la raíz profunda y la aspiración al cielo, recordándonos que lo más humilde puede ser también lo más sagrado.

Excelente

Saludos cordiales
Es un gusto leer tu interpretación.
Gracias y saludos
 

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