Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hay un tumulto de gente
entre didáctica y elocuente,
planeando un golpe de estado
con carritos de supermercado.
Quién viene, quién se queda
esta noche en casa de Caín,
no hay punto o coma que pueda
comenzar a escribir el fin.
Guarda silencio, que nadie se mueva,
ni la aguja izquierda del viejo reloj,
me llamaron dos leoncitas a la cueva
y no puse duda ni ninguna objeción.
Quién va, quién se queda
a pecar conmigo en casa de Caín,
dijo una chica y no hay quien pueda
acercarse a ella, aún no es el fin.
No hubo crimen o asesinato
y mira que te paso el dato
con un gesto de educación,
medio abrazo y dos besos en el corazón.
Quién se va, quién se queda
con la quijada de asno de Caín,
gritó eufórico Abel y no hay quien pueda
evitar que muera esta letra, tocó el fin.
Quién se va, quién se queda
con las luces apagadas a dormir
dijo la leoncita joven y como nadie queda
nos desnudamos y nos pusimos a reír.
entre didáctica y elocuente,
planeando un golpe de estado
con carritos de supermercado.
Quién viene, quién se queda
esta noche en casa de Caín,
no hay punto o coma que pueda
comenzar a escribir el fin.
Guarda silencio, que nadie se mueva,
ni la aguja izquierda del viejo reloj,
me llamaron dos leoncitas a la cueva
y no puse duda ni ninguna objeción.
Quién va, quién se queda
a pecar conmigo en casa de Caín,
dijo una chica y no hay quien pueda
acercarse a ella, aún no es el fin.
No hubo crimen o asesinato
y mira que te paso el dato
con un gesto de educación,
medio abrazo y dos besos en el corazón.
Quién se va, quién se queda
con la quijada de asno de Caín,
gritó eufórico Abel y no hay quien pueda
evitar que muera esta letra, tocó el fin.
Quién se va, quién se queda
con las luces apagadas a dormir
dijo la leoncita joven y como nadie queda
nos desnudamos y nos pusimos a reír.