En casa de Caín

Robsalz

Poeta que considera el portal su segunda casa
Hay un tumulto de gente
entre didáctica y elocuente,
planeando un golpe de estado
con carritos de supermercado.

Quién viene, quién se queda
esta noche en casa de Caín,
no hay punto o coma que pueda
comenzar a escribir el fin.

Guarda silencio, que nadie se mueva,
ni la aguja izquierda del viejo reloj,
me llamaron dos leoncitas a la cueva
y no puse duda ni ninguna objeción.

Quién va, quién se queda
a pecar conmigo en casa de Caín,
dijo una chica y no hay quien pueda
acercarse a ella, aún no es el fin.

No hubo crimen o asesinato
y mira que te paso el dato
con un gesto de educación,
medio abrazo y dos besos en el corazón.

Quién se va, quién se queda
con la quijada de asno de Caín,
gritó eufórico Abel y no hay quien pueda
evitar que muera esta letra, tocó el fin.

Quién se va, quién se queda
con las luces apagadas a dormir
dijo la leoncita joven y como nadie queda
nos desnudamos y nos pusimos a reír.
 
Hay un tumulto de gente
entre didáctica y elocuente,
planeando un golpe de estado
con carritos de supermercado.

Quién viene, quién se queda
esta noche en casa de Caín,
no hay punto o coma que pueda
comenzar a escribir el fin.

Guarda silencio, que nadie se mueva,
ni la aguja izquierda del viejo reloj,
me llamaron dos leoncitas a la cueva
y no puse duda ni ninguna objeción.

Quién va, quién se queda
a pecar conmigo en casa de Caín,
dijo una chica y no hay quien pueda
acercarse a ella, aún no es el fin.

No hubo crimen o asesinato
y mira que te paso el dato
con un gesto de educación,
medio abrazo y dos besos en el corazón.

Quién se va, quién se queda
con la quijada de asno de Caín,
gritó eufórico Abel y no hay quien pueda
evitar que muera esta letra, tocó el fin.

Quién se va, quién se queda
con las luces apagadas a dormir
dijo la leoncita joven y como nadie queda
nos desnudamos y nos pusimos a reír.
Me gustan los temas de rebelión e intimidad.
Puede decirse que la juventud y la vida domésticas manifiestan en relaciones humanas y ambigüedad moral.
Siempre es un honor visitar sus líneas.

Saludos
 
Hay un tumulto de gente
entre didáctica y elocuente,
planeando un golpe de estado
con carritos de supermercado.

Quién viene, quién se queda
esta noche en casa de Caín,
no hay punto o coma que pueda
comenzar a escribir el fin.

Guarda silencio, que nadie se mueva,
ni la aguja izquierda del viejo reloj,
me llamaron dos leoncitas a la cueva
y no puse duda ni ninguna objeción.

Quién va, quién se queda
a pecar conmigo en casa de Caín,
dijo una chica y no hay quien pueda
acercarse a ella, aún no es el fin.

No hubo crimen o asesinato
y mira que te paso el dato
con un gesto de educación,
medio abrazo y dos besos en el corazón.

Quién se va, quién se queda
con la quijada de asno de Caín,
gritó eufórico Abel y no hay quien pueda
evitar que muera esta letra, tocó el fin.

Quién se va, quién se queda
con las luces apagadas a dormir
dijo la leoncita joven y como nadie queda
nos desnudamos y nos pusimos a reír.

Interesante parodia la que nos propones amigo Roberto con un sinfín de entretenidos geroglificos.
Un placer siempre detenerse en sus letras amigo mio.
Un eterno abrazo desde los poéticos cielos de este halcon.

 

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